Ni estudian ni trabajan

En el lado opuesto hay casi 12.000 jóvenes en la provincia que compatibilizan un empleo con sus estudios

Fin a la Feria más larga. Un canto al consumo que, en este caso, significa la apuesta por el sector de la hostelería del centro de Málaga para que mejore la caja con dos días festivos para ampliar a diez los días de festejo. Más camareros contratados para atender la demanda de bares y restaurantes. Éste es el empleo más fácil que se encuentra en la Ciudad del Paraíso (y las terrazas, añado). También el de pinche de cocina o el de mozo de almacén para repartir.

En pocas fechas, comprobaremos la realidad laboral de septiembre. Esta última semana de agosto en la que nos adentramos suele bajar la ocupación hotelera y, en previsión, las empresas prescinden de los contratos firmados para la temporada alta al concluir el mes. El año pasado la provincia sufrió en esta transición al otoño uno de los mayores aumentos del paro en todo el país, con casi 3.000 nuevos desempleados. A ello hay que sumar a los estudiantes que tras concluir sus distintas etapas de formación también se apuntan al desempleo en búsqueda de su primer trabajo. El ciclo de la vida malagueña que resumiría en un puñado de imágenes si esto fuera El Rey León.

Hace unas semanas publicábamos en este periódico el aumento de ni-nis en la provincia al concluir el segundo trimestre del año. Los jóvenes que ni estudian ni trabajan. Sólo esperan o quizá desesperan hasta tomar una decisión de futuro sobre sus vidas. Casi 40.000 personas entre los 16 y 29 años se hayan en esta situación, según la Encuesta de Población Activa. Aunque el paro juvenil ha evolucionado positivamente y ya no estamos ante un 68% de porcentaje de desempleo, como en 2013, la media en Andalucía es todavía superior al 40%. Esta tasa no está provincializada así que desconocemos cuál es en concreto la realidad malagueña y si es mejor que esa desoladora media.

En el lado opuesto, hay casi 12.000 jóvenes que consiguen compaginar sus estudios con el trabajo. Pero incluso ese número se ha reducido con respecto al año pasado y desde luego se encuentra a leguas de los casi 40.000 que se registraban antes de que la crisis económica se asomara con toda su crudeza a partir de 2007.

Ahora que todos los datos indican que el crecimiento en España se ralentiza mes a mes, me temo que, de nuevo, la población mas joven e inexperta puede sufrir los primeros envites. Desde septiembre de 2018 Pedro Sánchez recurre a discursos para defender la necesidad de prestigiar la formación profesional. Sus planes estratégicos para impulsar la dual, que repetía en su fallido discurso de investidura. Pero la parálisis política sólo permite buenas intenciones de palabra.

Tras la resaca de los diez días de Feria nos espera otra menos dulce.

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