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Por favor, denle ya su torre

Malagueños, paisanos, amigos, les pido que claudiquemos ya, por favor. Acabemos con esta agonía

El alcalde quiere una torre en el puerto, bien alta. Quiere que ese sea su legado. Levantarse por la mañana y ver su gran chisme desde la ventana, mientras acaricia a su gato. Saber que cada vez que un malagueño mire a la bahía lo tendrá presente, como si fuera su ojo de Sauron, dominando toda la ciudad. Y no va a cejar hasta que lo construya, asumámoslo. No se va a ir sin su torre, porque si hay algo que caracteriza a Paco es la tenacidad. Y si no sale en esta legislatura, se presentará de nuevo, y de nuevo, las veces que hagan falta, cuenten con ello. Por eso yo creo que es mejor dársela ya y acabar con esto. Que construya su torre y que por fin pueda retirarse y descansar.

Además, se lo ha ganado. Años trabajando por esta ciudad y lo único que pide es plantar su sueño puntiagudo en mitad del puerto. Tampoco es tanto, piénsenlo. No pide una rotonda con su nombre, ni una sala en el Pimpi, ni salir en una película de Banderas. Pide tan solo una torrecita en el puerto, con su city y sus cosas alrededor, y que se vea desde su ventana. No me parece tanto para el mejor alcalde de la historia de Málaga, que diría Bendodo. Sobre todo teniendo en cuenta la alternativa, que es que se siga presentando, sine die. O torre o de la Torre, esas son nuestras únicas opciones para los próximos decenios. O ver cada día su espigado legado o ver cada día su espigada figura, porque no se va a doblegar, y lo saben. Nosotros estamos sujetos a los estragos del tiempo, de la duda y de las vicisitudes, pero él no. Puede aguantar así toda la eternidad, ganando elecciones y proponiendo torres en el puerto, una y otra vez, hasta que finalmente lo consiga. Vencerá al tiempo, a las urnas, al rechazo frontal de la Autoridad Portuaria, al calentamiento global, al coronavirus, a los delfines de su partido, a mil renovaciones del PSOE, a la invasión comunista y a cualquier otra adversidad que se interponga entre él y su objetivo: una cachotorre en el puerto que de sombra en Alpandeire.

Por eso, malagueños, paisanos, amigos, les pido que claudiquemos ya, por favor. Acabemos con esta agonía. Que haga su puñetera torre, y podamos salir de este bucle de recreaciones en portada, y de discutir una y otra vez los mismos argumentos. Rindámonos ya, por lo que más quieran. Y que su gloria llegue por lo menos a Antequera.

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