La fiebre del Sol

La Diputación pide tiempo para elaborar un mapa donde ubicar las placas solares. A Medio Ambiente la Junta se lo tumbó

Ni los egipcios con su Amón y sobre todo Ra. Andalucía acaba de descubrir a su verdadero dios: el sol. La estrella que cambiará el futuro de la región gracias a que nos ofrece 3.000 horas de su luz al año. Cientos de proyectos para instalar paneles solares en todo el territorio. "Las energías renovables pueden convertir Andalucía en el Golfo Pérsico de España", aseguró hace poco en un foro de El Español el consejero de Hacienda, Juan Bravo.

Somos millonarios y no lo sabemos. Ya nos falta tiempo para encargar nueve millones de suriyah, las túnicas tradicionales árabes. Eso sí con turbantes de color verde para la cabeza. El presidente de la Junta anuncia "la revolución verde". Ahí no le va a la zaga a Pedro Sánchez. El gobierno autonómico proclama una alianza con los empresarios para promover la energía renovable. Javier González de Lara, el presidente de la CEA muestra, una vez más, su gran habilidad para ejercer sus influencias. Hay mucho dinero en juego. Más de 6.000 millones de los fondos europeos. Puede que hasta 20.000, si contamos la inversión privada. Constructoras, fondos de inversión, las eléctricas... Todos esperan achicharrarse con el maná solar. ¿Y qué malo tiene sembrar miles de hectáreas de placas solares por esos olvidados campos de Andalucía?

Los ayuntamientos se ven impotentes para frenar el avance. Sus planes generales no impiden las autorizaciones del Gobierno central. Todo por los huertos, que así se llaman eufemísticamente. Otros, como el sevillano de Carmona, presume de capital española de la energía solar. El municipio se relame con las decenas de millones que obtendrá con las licencias. La Diputación de Málaga pide una moratoria. Elaborar un mapa para decidir dónde se pueden extender esas instalaciones sin causar estragos en la agricultura o al turismo interior. A la Consejería de Medio Ambiente le metieron en el cajón una iniciativa similar. Con el dinero que hay en juego, suena muy friki ponerse a proteger a las aves esteparias. Hay un comisionado andaluz para el Cambio Climático. Hasta ahora no ha apreciado los riesgos de inundabilidad cuando se coloquen en los terrenos kilómetros de muros impermeables. El dinero sí que rompe barreras.

¿Para quién el negocio? Para los que alquilen sus suelos. Calderilla. Los que construyan las plantas. Las placas se compran en China. I+D de Pekín. La energía se venderá a las grandes compañías. Empieza a sonar una palabra vieja conocida de la realidad española: "pelotazo". Un juego de intereses de espaldas a la ciudadanía. Y una Administración ante el reto imposible de gestionar con independencia una lluvia de millones que también el sol evaporará.

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