Sine die

De fiesta en fiesta

El número de días festivos en Andalucía es el mismo que en las demás autonomías, pero se notan más

Ni todos los andaluces somos tan chistosos como algunos creen ni estamos siempre de fiesta, como piensan los que no nos conocen y se mueven por estereotipos, aunque más veces de la cuenta demos esa impresión por nuestro carácter y nuestra forma de entender la vida. Que yo sepa, los andaluces que tuvieron la necesidad de ir a trabajar a otras zonas de España o de Europa están considerados como personas laboriosas y escasamente conflictivas, que se integran fácilmente en los lugares de acogida, eso sí, conservando su idiosincrasia y su bagaje cultural.

Vamos, que como casi todo el mundo, como era de esperar. No somos tan especiales ni tan distintos del resto de los españoles. Tampoco somos más ruidosos, ni más juerguistas, ni menos trabajadores que los demás. El número de días festivos en Andalucía es el mismo que en las demás autonomías y las condiciones de bajas laborales y jubilación, similares al resto del país. Pero aquí, bien sea por reminiscencia clásica o por el clima que nos afecta, se mantiene pujante el carpe diem y podría parecer lo contrario.

En el calendario actual, el tiempo no se reparte ya siguiendo las directrices de Los trabajos y los días de Hesíodo, ni siquiera del clásico Calendario Zaragozano que presidía gran cantidad de hogares españoles hace décadas, sino las fiestas que vivimos y las que están por llegar. En plena Navidad tiene lugar el primer quinario e inmediatamente se entra de lleno en el preludio del Carnaval que ya no se limita a las provincias más carnavaleras, sino que ha trascendido a pueblos y ciudades en los que permanecía dormido. Inmediatamente, la Cuaresma, que, lejos de ser como diría Salinas una víspera de gozo, forma parte ya de lo que sería una cuarentena santa.

El tránsito al verano está suficientemente cubierto con las ferias, el Corpus y el Rocío. Si miramos bien y tiramos de números no son más días que en otros lugares. Los que presumen de trabajadores celebran el lunes de Pascua, el día de San Esteban y no sé cuántas fiestas locales más, pero a nosotros se nos nota más. Mirándolo bien, en tono jocoso, la vida no es más que eso: aprovechar los momentos. Si además se crea un buen ambiente alrededor, mejor todavía. Y los andaluces somos maestros en eso de vivir la vida y dejar que otros la vivan. Valgan estas letras para desintoxicarnos de tanta política y ayudar a subir la legendaria cuesta de enero.

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