Cenacheriland tirita de frío. Será por ver la televisión. Hemos respirado temperaturas de hasta dos graditos de mínima y máximas de 17º soleados de lagartija. Mucha tembladera vía mando a distancia. Somos carne de mesa camilla con bombilla de gorrinos o radiador. La tele da frío le digo. El monotema de las nevadas de Madrid, los repeluses de Toledo, las casas con carámbanos de Cuenca. Casas con los mocos helados colgando. Es ver esas escenas de quitanieves por el Paseo de la Castellana de Madrid y por pura simpatía las imágenes nos autoinducen una congelación de segundo grado. Es el frío simpático de conversación de ascensor, hablar del tiempo y de los viejos tiempos. Los más gagás del lugar no recuerdan otra nevadona como la que ha roto las costuras a la capital del reino, el Madrid de todos. Cenacheriland se espeja biznaguera en esa ciudad de Madrid abierta, trepidante, orgullosa y centro de todas las conspiraciones reales y gubernamentales. Ver a la capital de tantas juventudes soñadoras sepultada entre quintales de ramas de árboles y paralizado por tanto hielo en directo, es gran espectáculo de pornomiseria ajena.

Casi pasaron desapercibidos los damnificados por Filomena en Fuengirola y Alhaurín. Un par de muertos, descansen en paz. Más rescates, pero la cantidad cualitativa de la capital del IBEX manda. Una ciudad de 6.685.471 habitantes según los datos que el Instituto Nacional de Estadística publicó el pasado 8 de enero. Un puñado de vecinos menos tras la guadaña diaria del Covid-19. En Madrid hay gente para to como canto "El Gallo". Hemos visto corredores de trineos tirados por perros en el Yukón del foro. Espectros de Pikachu, dinosaurios, rescatadores en 4x4, batallas de bolas de nieve en la Puerta del Sol. Pero lo que hemos vivido y esa es la noticia, de momento, es trabajar a tres administraciones juntas sin tirarse la estrategia política a la cabeza. Paripés para el Instagram de chalequito y pala aparte, el auténtico milagro es que ni el alcalde, ni la presidenta de la Comunidad de Madrid o los gerifaltes del gobierno central andasen a la gresca. Y como siempre las fuerzas de seguridad del Estado, la Unidad Militar de Emergencias aliviando la situación. Pero con todo eso, a la megápolis se le han visto las costuras, desabastecimiento, colapso generalizado y otro episodio de miedo antipático como un antivacunas. Por cierto ¿dónde están las vacunas?

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