El zoco

juan lópez cohard

La importancia de escribir sobre nada

Escribir un artículo de opinión a la semana te obliga a estar pendiente de lo que ocurre cada día y seleccionar los hechos que te parecen más relevantes que pueden interesar a tus lectores o, simplemente, los que te apetecen porque se les puede hacer "una buena faena". El problema viene cuando has seleccionado seis o siete acaecimientos que reúnen interés y tienes que elegir uno entre ellos.

Por ejemplo, leía en una editorial de Málaga Hoy, bajo el título La necesidad de una Andalucía industrial, que tan sólo un 11% del PIB andaluz es de componente industrial y que en 40 años de autonomía no ha tenido un modelo industrial. Mira por donde Alfonso Carlos Comins, en su "España del Sur", publicada en 1965, daba para el PIB industrial un porcentaje similar y decía lo mismo de la falta de un modelo. Pero ¿a quién le interesa el porcentaje del PIB cuando no se tiene trabajo o, si se tiene, el sueldo no llega para pagar el recibo la luz, ni la gasolina del coche, ni los productos de primera necesidad porque la inflación supera ya el 5%.

A veces, como hoy, en ese proceso de desgranar temas para componer el artículo, de pronto se abre la ventana y entra una racha de aire fresco, en mi caso con aromas de mar. De ese mar de las playas de El Palo de Málaga. Aires de mi bahía que me hacen abandonar la triste y mísera realidad política, pepera, psoera, unidaspodemeras y puñeteras, para hablar "Sobre nada".

Pues vino a ser que el viernes pasado, cojo el coche, lo arranco y, como tengo sintonizada la emisora Onda Cero, escucho al comentarista Josemi Rodríguez-Sieiro hablar de un libro con el que se lo había pasado pipa. Y que el libro "Sobre nosotras. Sobre nada" de Rosa Belmonte y Emilia Landaluce era un despiporre. En cuanto volví a casa le hice el pedido a Amazon y el sábado tuve el placer de comenzar su lectura.

Siempre les he tenido una gran admiración a las dos escritoras y periodistas. O al revés. Con Rosa desayuno. Sus perlas "En diagonal", con menos de trescientas palabras están cargadas de ingenio y humor. A Emilia, con menos asiduidad, le leo en El Mundo. Le leía siempre cuando yo escribía en la edición de Málaga. Y, a ambas, las conocí personalmente en alguno de los congresos u homenajes a Manuel Alcántara. De una de esas ocasiones, conservo en mi vanidoteca una foto donde estamos, junto al articulista Ignacio Camacho, los cuatro.

El libro, que verdaderamente es un despiporre muy divertido, lo tiene todo para hacernos feliz con su lectura. No tiene un renglón que pueda aburrir ni a Dios. El humor, máxima expresión de la inteligencia (y lo que nos distingue de los animales), está presente en todos los relatos. El estilo es impecable (cada una el suyo) y el ingenio y la gracia se derrama en cada página. Hace Rosa una referencia al discurso de Emilia Landaluce en la celebración del 88 cumpleaños del Maestro Alcántara en el comedor del Pimpi Marinero. Tuve la suerte de estar allí y soltar la carcajada con el resto de comensales, la mayoría del gremio. No se lo cuento, ya lo hace Rosa mucho mejor que yo. Leanlo. Lean el libro porque es una joya. Y, además, nos hace ver la importancia que tiene escribir "Sobre nada". Especialmente para la salud mental.

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