EL mes de diciembre concluyó con una noticia positiva, pero insuficiente, desde el punto de vista económico y social: el paro descendió. Apenas superó en 10.000 el número de trabajadores que pudieron abandonar las listas del desempleo, pero aun así ello supuso el mejor diciembre de la última década. Dado que en noviembre, aunque aumentó el paro, lo hizo en un porcentaje inferior al habitual en dicho mes, la conclusión es que la crisis de empleo puede estar tocando fondo. El Gobierno se ha apresurado a afirmarlo, pronosticando un 2011 mucho más satisfactorio para la creación de empleo, aunque los hábitos optimistas del Ejecutivo en materia de augurios económicos obligan a un ejercicio de prudencia. Es pronto para certificar que vaya a consolidarse un cambio de tendencia. Diciembre es también el último mes del ejercicio económico, lo que permite hacer balance. El año 2010 ha sido, en conjunto, negativo para el empleo. Termina con más de 4.100.000 españoles inscritos en los servicios públicos del Ministerio de Trabajo, lo que supone 176.470 parados más que en 2009. La cifra es particularmente favorable si se la compara con las registradas en los dos años precedentes, en los que la crisis, en su fase más aguda, se llevó por delante casi un millón de puestos de trabajo y casi 800.000 (en 2008 y 2009, respectivamente). Andalucía, que se aproxima a estos dramáticos indicadores del millón de desempleados, ha vivido un diciembre mejor de lo que acostumbra. Ha liderado la caída del paro, gracias en buena parte a las contrataciones temporales en el sector servicios relacionadas con las fiestas navideñas y a la campaña de la aceituna en varias provincias, que ha llevado a la de Jaén a la cabeza del descenso del desempleo en toda España. En medio de un pesimismo generalizado, que acaba de refrendar el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, la estadística concede un respiro y permite abrigar cierta esperanza de recuperación. Leve, en todo caso, ya que nadie está en condiciones de asegurar cuándo empezará a solucionarse en serio el primer problema del país: la falta de trabajo de cuatro millones de ciudadanos.

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