Político en cien días

Un muelle privado

Málaga lleva años inmersa en un debate eterno sobre la privatización de los espacios públicos

Alucina, vecina: el Muelle 1 no es un suelo público, sino privado. Ni yo, ni ustedes ni los Urban Sketchers que el sábado fueron a dibujar la pequeña capilla que allí se alza lo sabíamos. Pero será así porque así lo explicó el policía de la autoridad portuaria que, requerido por un celoso vigilante al que le pareció sospechoso que un grupo de adultos dibujaran en la calle, se personó en el lugar del crimen. Es privado y 30 personas repartidas por los 29.000 m2 del muelle, "una concentración no autorizada que requiere de un permiso expreso del propietario". Que ya no sé quién es. En su opinión, se trata de una concentración igual que la de Ferraris que había unos metros más allá. Ellos meten un puñado de coches en el puerto y los Sketchers, cuadernitos de dibujo. Otra cosa son las despedidas de soltero. Esas de las que a la misma hora había unas cuantas que se desplazaban de manera más concentrada que los dibujantes acogiéndose a una autorización genérica del concesionario para celebrar fiestas de disfraces. Como los varios miles de personas que tomaban cervezas, comían o iban de compras tampoco constituían una concentración necesitada de autorización, deberíamos concluir que esta necesidad deviene del tipo de actividad que se pretenda realizar: aparcar coches o dibujar. Pero como en otras ocasiones he estado dibujado en la terraza de alguno de sus bares sin que ninguna autoridad me llame al orden, es evidente que el problema es dibujar sin consumir. Salvo en los casos en los que a esas mismas personas se les invita a que se den un garbeo con sus acuarelas y sirvan de aderezo pintoresco y gratuito de cualquier otro evento como puede ser la Semana Marítima Europea.

Málaga lleva años inmersa en un debate eterno sobre la privatización de los espacios públicos. Privatización que no se produce porque se ponga un bar o un hotel, que son actividades que no le corresponde ejercer a la Administración. La privatización proviene de la autoridad que se arroga el concesionario sobre el espacio adjudicado y que va más allá de la que se ha concedido. El uso hotelero de la plataforma del muelle de levante podrá defenderse de muchas maneras, pero nunca con el argumento de que se crea un nuevo espacio y equipamiento desde el que todos los malagueños descubrirán nuevas vistas de la ciudad, que incluso podrán dibujar. Eso dependerá del vigilante de turno y la policía portuaria.

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