Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

El murmullo

De la Serna es un tipo aseado, mono, correctísimo, pero me da la impresión de que se entera poco

El Gobierno andaluz, por boca de su vicepresidente Manuel Jiménez Barrios, ha implorado al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que le aclare si la autopista entre Sevilla y Cádiz dejará de tener peaje cuando venza su concesión en 2019. Jiménez Barrios, que es de Chiclana y trabaja básicamente en Sevilla es, como quien esto suscribe, un abonado al peaje:

-"Buen día, Chiqui, ¿quién va a ganar, Pedro o Susana? Qué arte. Son 7,20 euros".

La caja donde se introduce la tarjeta de crédito para pagar la autopista habla; sí, sí, tiene su confianza con los clientes habituales y ha desarrollado un fenómeno extraño y no reconocido de la robótica espontánea, emite sonidos encadenados y comprensibles, del que dan fe aquellos que casi pasan a diario por la barrera de Las Cabezas. Juan Cornejo, por ejemplo, entrena con la caja metálica las ruedas de prensa que da los lunes en San Vicente. Tempranito, y le contesta así:

-"Bien, Juan, lo de la urticaria deja clara tu posición. Impecable."

Otro que oye hablar a la máquina es Antonio Sanz, el delegado del Gobierno en Andalucía, que es quien de verdad sabe si habrá peaje en la autopista después de 2019. De la Serna es un tipo aseado, mono, correctísimo, pero me da la impresión de que se entera poco. El ministro insiste en que la concesión no se prorrogará más allá de 2019, y Abertis lo tiene asumido, pero cuando se pregunta si ya no habrá más peaje -es decir, barrera, parón, tarjeta y euro-, pues no se responde tan claro. Una vez le interrogué por si habría un peaje blando, que no sé muy bien lo que es, pero que suena perfectamente: una metáfora del cobazo. Me malicio que va a ser así, porque a la máquina parlante se le escapó algo una tarde de agosto que se atragantó con tantas tarjetas.

De la Serna también sostiene que el Gobierno está al cien por cien, como el lema de Susana, con el puerto de Algeciras, pero en lo único que gasta es en la tinta con la que graba las partidas en el Presupuesto. El lobby de empresarios catalanes, valencianos y almerienses presiona para acabar el Corredor Mediterráneo. El bueno del presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Javier González de Lara, defendió el miércoles ante este looby que este corredor férreo es compatible con el ramal central, que va de Algeciras a Madrid y, según cuenta nuestro cronista Iván Gómez, esto "desencadenó el murmullo de la audiencia". Como me pasa cuando oigo al ministro. "Uffff", replica la máquina.

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