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El nuevo ciclo de la construcción

Desde luego, lo que más me llamó la atención es que se asegura que falta personal cualificado en el sector

Con más de 20.000 operaciones de compra-venta formalizadas hasta el pasado mes de agosto, de ellas más de 9.000 en el segundo trimestre de este año, a estas alturas hay suficientes indicios para augurar que en 2017 es muy posible que se superen los registros de 2008, la fecha desde la que nadie discute el impacto de la crisis económica.

Casi una década para que los expertos aseguren que el mercado residencial ha iniciado un ciclo expansivo. Los 1.600 euros por metro cuadrado, que es el precio tasado de la vivienda libre en Málaga que ahora se paga, está aún lejos de los 2.254 euros de 2007. Y espero que no se alcance. Denotaría síntomas de nueva burbuja y la evidencia de que es imposible que se aprenda la lección. La memoria es demasiado olvidadiza. Esta semana, este periódico organizó una mesa redonda para abordar el futuro del mercado inmobiliario en Málaga. Acudieron representantes muy cualificados del sector y, desde luego, me llamaron la atención algunas de las reflexiones que allí se expusieron.

Hay pocas dudas de los atractivos de Málaga, pero no podía suponer que, a día de hoy, más de una veintena de fondos de inversiones lleven meses rastreando la provincia para encontrar suelos y otros activos inmobiliarios interesantes, para desarrollar importantes operaciones. Así nos lo desveló el director de Aguirre Newman en Andalucía, José Félix Pérez-Peña. Y no sé si estos nuevos actores aportarán lo que precisa el mercado para completar su recuperación. En general viven del corto y medio plazo. Manejan el dinero, el poder, y tratan de rentabilizarlo lo antes posible antes de buscar otro objetivo. Ya controlan algunos de los hoteles más significativos de la provincia.

En la mesa redonda a la que me refiero, desde el delegado de la Zona Sur de Acciona, Lorenzo Santana, al propio presidente de la Asociación Provincial de Constructores y Promotores, Emilio López, fueron coincidentes en su denuncia contra la falta de agilidad de la Administración pública y, en el caso de Andalucía, la maraña de leyes a la que se tienen que enfrentar. Aunque luego paradójicamente volví a escuchar peticiones para que la fiscalidad ayude a reactivar el sector o incluso la petición expresa de que se legisle directamente para obligar a la promoción de viviendas en alquiler, como solicitó en concreto Pérez-Peña, porque la avidez empresarial descarta esa esfuerzo.

Pero admito que lo que más me sorprendió, con la lacra del paro que aún pesa sobre esta provincia, sobre todo por el desplome de la construcción, fue que el director general del Instituto de Práctica Empresarial, José Antonio Pérez, asegurara que falta personal cualificado. En la gestión de las propias empresas y en la ejecución de las obras. Probaron fortuna en otros campos por la crisis y ahora se les añora. Cuestión de ciclos.

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