Sin maldad

La oposición y el silencio

El papel de la oposición no es fácil; requiere dedicación y oficio y, tener una clara idea de cuál es su misión

El papel de la oposición política no es fácil; requiere dedicación y oficio y, sobre todo, tener una clara idea de cuál es su misión y su cometido. Hay momentos en que las acciones del gobierno son discutibles o directamente erróneas y entonces la crítica nace fluida y convincente, no exige mayor esfuerzo ni rebuscados argumentos. El exponer la alternativa y diseñar una propuesta viable y sólida ya es una materia más compleja en la que cualquier partido minoritario rara vez aprueba. Cuando la discrepancia con la acción de gobierno se fundamenta en principios ideológicos o en planteamientos estratégicos es cuando el papel discordante adquiere mayor relieve y se presta a más lucimiento. Pero no siempre se dan estas circunstancias y en ocasiones la oposición, en su afán de hacerse notar y poner en solfa cualquier actuación gubernamental, exagera hasta tal punto su crítica que a veces roza el ridículo o cae directamente en él. La discrepancia fundamentada requiere de razonamientos contundentes que no necesitan ni griterío ni descalificaciones. Es precisamente cuando los elementos de confrontación son débiles o rebuscados cuando más se frecuenta la agresividad y el enfrentamiento personal. Puede decirse que la crispación política es inversamente proporcional a la solidez de los argumentos que se enfrentan.

Algo de esto ha pasado con el viaje del presidente del gobierno a EE. UU. Este tipo de visitas nunca a corto plazo son ni un éxito total ni un fracaso absoluto: siempre se mueven en la indefinición de las relaciones que se entablan y en los efectos futuros de los contactos empresariales y económicos que se establecen. Pero para la oposición de este país, esta gira también ha servido para ejercitar su imparable estrategia crítica y la descalificación permanente, aunque para ello se caiga en el ridículo más estruendoso. Porque criticar el viaje porque algún periodista haya encontrado al presidente parecido con Superman no deja de ser de una infantilidad lamentable y oír a García Egea atacar porque ha estado más tiempo en EE. UU. que en Baleares denota el lamentable nivel al que está dispuesto a llegar el PP para atacar al gobierno. Es evidente que hacer oposición no es fácil y lo primero que hay que aprender es que a veces el silencio es la actitud más razonable.

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