Dos son pareja, tres son multitud

Después del ejemplo de Pedro Sánchez, parece que el futuro de los partidos está en los tenaces e insistentes

Dos son pareja y tres multitud, debieron pensar la ex vicepresidenta del gobierno y la secretaria del Partido Popular cuando se abrió el proceso de candidaturas para presidir este partido. Pero la cosa no iba a quedar ahí, porque una vez autoapeado de esta carrera el presidente gallego, muchos han oído los cantos de sirena y han dado el paso al frente, unos cara a "de lo mío qué" y otros, cual espontáneo en los toros, "buscando una oportunidad". Para un partido poco acostumbrado a este proceso de elección, todo es una novedad y sin duda va a dejar capítulos para la historia, lo que aún se desconoce es si estos capítulos serán para sentirse orgullosos o para no volver a repetirlos.

De momento los primeros compases de la carrera al Olimpo popular no están siendo muy comedidos. El uso de la prensa como aldabón para atacar el pasado de los candidatos empieza a ser caricaturesco. El simple hecho de que haya tanta información sobre la vida privada de algunos hace pensar que alguien desarrolló una intensa labor de recogida de datos. En el pasado ya vimos las fotos de Núñez Feijoo en el yate o los vídeos de Cifuentes en la perfumería, pero parece que el contenedor de documentos no tuviera fondo. Al final vamos a saber quién está usando toda esta información por descarte, es decir, del que menos se sepa de su vida privada será el culpable. Probablemente si alguno hubiera dedicado su tiempo a gestionar mejor el país, muchos problemas de los que hoy sufrimos podrían haber sido resueltos, pero para eso hay que saber mirar al horizonte en vez de estar obsesionado con mirar a los flancos.

Lo más sorprendente de todo este proceso es la irrupción de Casado. Él se sabe candidato en la misma generación que Albert Ribera y Pablo Iglesias, y más joven que Pedro Sánchez, lo cual le da una garantía de continuidad. Pero además presidió las nuevas generaciones populares en Madrid, lo que facilita una formación política dedicada a sustituir permanentemente a los que le preceden, y eso bien lo saben en los partidos. De ahí que mientras los demás candidatos busquen los pactos políticos, que tanto se le atragantaron en el pasado, Casado busque voto a voto todo el apoyo que necesitará en el próximo futuro. Y después del ejemplo de Pedro Sánchez, parece que el futuro de los partidos está en los tenaces e insistentes y no tanto en las baronías y en los presidentes provinciales.

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