Luces y sombras

Una pequeña muestra del talento de Málaga

Los premios ‘Malagueños de Hoy’ nos permiten reconocer a algunas personas que nos hacen mejores

TIEMPO de balance. Los premios que cada año concede este periódico –son ya 17 ediciones– nos permiten cada año pararnos durante unos días y preguntarnos qué ha pasado en estos meses. Un ejercicio en el que intentamos repasar los acontecimientos más importantes y, sobre todo, hallar a sus protagonistas para elegir a varios de ellos y reconocerles que gracias a su voluntad, su perseverancia, su ejemplo y, en definitiva, su talento han conseguido hacernos a todos un poco mejores. Ése es el sencillo mensaje que contiene la placa de recuerdo que les entregamos.

Y a veces esa reflexión también nos permite el sosiego. Darnos cuenta de que en una agenda marcada en demasiadas ocasiones por la información institucional, las polémicas o las noticias que “hay que dar” y en los últimos dos años superados por la pandemia del coronavirus, hay acontecimientos de vital importancia que pasan desapercibidos o a los que no les prestamos la atención que se merecen. Es el caso de la labor de las Adoratrices de Málaga. Desde 1906 con una casa de acogida en esta provincia para atender a veinte mujeres en situación muy vulnerable. Explotadas sexualmente, objeto de mafias dedicadas a la trata, enganchadas a diversas adiciones o víctimas de la violencia de género. Realizan un trabajo silencioso y lento porque las fracturas en la vida pueden ser muy rápidas pero se necesita mucho tiempo y paciencia para recomponerlas. Una labor que deberíamos haber reconocido hace tiempo.

En el deporte tampoco resulta sencilla la elección. Afortunadamente Málaga es también una fábrica de atletas. En un año olímpico, Damián Quintero se colgó al cuello una medalla de plata. Pero optamos, en esta ocasión, por dar visibilidad a otro deporte minoritario y una institución centenaria como el Club Mediterráneo, enseña de los deportes acuáticos en esta provincia. Desde Feliz Gancedo a María Peláez. Las nuevas generaciones consiguen aumentar las conquistas. Como el equipo mixto de remeros del club que consiguió para España un campeonato mundial o el bronce que se trajo otra tripulación femenina.

A Renfe le debemos el origen de otro de los galardonados. La compañía que ha sido noticia este año por su deficiente gestión del Cercanías o por prestar unos inadecuados servicios con el Avant que cubre el trayecto Málaga y Sevilla, en el que los pasajeros no disponen ni de un enchufe para cargar el móvil. En ese Cercanías viajaba no hace tanto Javier Castillo. Uno de los autores literarios de mayor éxito, sobre todo en el público joven. En el recorrido entre Málaga y Fuengirola se fueron gestando algunas de sus novelas. Del éxito de su primer libro, El día que se perdió la cordura, en aquel 2017 a su imagen promocional para el Juego del Alma en los luminosos de la mismísima Times Square de Nueva York. Ahora le espera el guión para una serie en Neflix.

A Bernardo Quintero deberíamos haberle entregado el premio Malagueño de hoy hace mucho tiempo. En 2004 Google se fijó en su empresa VirusTotal y la compró. Lejos de buscar las oportunidades en Estados Unidos siempre defendió lo contrario: que Málaga realmente es un sitio para las grandes oportunidades. Así lo ha visto la propia multinacional que finalmente en este 2021 anunció la apertura de un centro de ciberseguridad en 2023 en el antiguo edificio del Gobierno Militar. En 2022 el Parque Tecnológico de Andalucía cumplirá 30 años. Sin él no se entiende la proyección de Málaga en esta industria pero ya tampoco sin Bernardo Quintero. Y todavía está empezando.

En este año padecimos varios meses de noches tropicales, con temperaturas siempre por encima de los veinte grados. Y otras muchas ecuatoriales e incluso tórridas, cuando el termómetro no bajaba de los 30 grados. Con la sequedad de un clima que en meses sólo ha dejado que aparezcan las lluvias en esta última semana. Y siempre con el temor a que no oscilemos de un extremo al otro con las inundaciones. Y en este escenario el espeluznante incendio de Sierra Bermeja. Aprendimos que sexta generación significa incontrolable. “Descanse aquí tu corazón roto. Sabemos que lo diste todo. Descansa tranquilo. Has hecho tu parte. Has respondido a tu última llamada”, decía la carta de los alumnos del colegio Esperal Sixth Form de Estepona al bombero forestal Carlos Martínez Haro, que perdió la vida en ese inclemente fuego forestal. La necesidad de reconocer en su persona y en la de todos sus compañeros del Infoca una labor en la que se juegan la vida, a veces la pierden pero que nos hacen mejores.

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