Una pequeña placa para recordar a quien durante la Guerra Civil protegió en su casa, bautizada como Villa Maya, a falangistas y republicanos perseguidos. El reconocimiento a Porfirio Smerdou, quien fuera cónsul honorario de México, casi coincidió con el segundo aniversario del derribo de la vivienda que fue lugar de acogida. El gesto del Consistorio contrasta con la inacción que en su momento protagonizó cuando los nuevos propietarios de la finca pidieron licencia para demoler la construcción. Ahora, donde luce la placa, se levanta una vivienda que nada tiene que ver con la historia de Málaga.

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