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Algo más que pornografía

Las seductoras imágenes en la prensa son pornografía o un señuelo para aumentar la edificabilidad

Si no le faltaba razón a mi antiguo profesor de Construcción cuando me decía que las revistas de arquitectura eran como las de pornografía, te enseñan el género, pero no te explican cómo llevártelo a la cama, con la irrupción de las infografías y el Photoshop en el mundo del planeamiento, cuerpos y arquitectura han alcanzado la misma inaccesible idealización. Málaga persigue desde hace años un hito erecto y la propuesta para una city empresarial es un poster a doble página solo falto del papel couché del que carece la prensa diaria.

La propuesta de ampliar la zona prevista para oficinas y crear un barrio empresarial sobre los terrenos del muelle 4 cuestiona de raíz el Plan Especial del Puerto. Lo que tampoco es una herejía. Casi 30 años después de su aprobación, la impotencia demostrada en su remodelación invita a cuestionarse la idoneidad y vigencia de la propuesta. Pero también es cierto que un Plan va más allá de unas meras imágenes seductoras. Que en tanto que se presenta como una extensión de la ciudad hasta el mar, debe resolver los problemas de movilidad y conexión que generaría la afluencia diaria de personas, que pueden congestionar todavía más una zona ya de por sí saturada. Y que en la medida en que supondría la expulsión de los usos que ahora tienen cabida en la zona, su modificación debe reubicarlos mientras que no venga alguien a explicar que han quedado obsoletos. Lo que no parece que sea el caso. Y aquí, la Autoridad Portuaria se ha explicado perfectamente: no hay inconveniente en ampliar la edificabilidad de los terrenos en los que ya se contempla construir oficinas. A nadie la amarga un dulce. Lo de expandirse hasta el cantil del puerto es harina de otro costal. El puerto está para cargar y descargar mercancías y eso necesita de un espacio de maniobra.

Si resulta evidente que Málaga no tiene mucho sitio hacia donde crecer, sobre todo si la identificamos con su centro, también lo es que, si la ciudad empuja al puerto hacia el mar, el puerto no tiene más remedio que ganarle terrenos a este. Y en las cuentas de la operación hay que considerar todos los sumandos. Mientras tanto, las seductoras imágenes en la prensa son pornografía o un señuelo para aumentar la edificabilidad de una operación urbanística que no termina de seducir. Y, a fin de cuentas, aunque todos nos emocionemos al ver esas fotos, lo que de verdad nos pone es tener un plan.

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