Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

El precio de la luz en España es cuántica

A los ministros andaluces los han mandado a defender lo indefendible, el IVA del precio de la luz y las catalanas el 14-F

Si alguien le explica la mecánica cuántica y usted la entiende es que, efectivamente, no ha comprendido nada. Einstein no llegó a admitir que una teoría que arroja la incertidumbre como solución fuese la definitiva, pero el caso es que funciona. Fue la naturaleza de la luz lo que llevó a estas extrañas formulaciones, y en España la cuántica traspasó el flujo de la electricidad para deslizarse hacia la factura. En efecto, si alguien le explica cómo funciona la factura de la luz y usted lo entiende, es que no ha comprendido nada.

El mercado de la electricidad en nuestro país no es que esté desregulado, es que no se ha desembarazado de unas reglas que fueron grabadas como leyes por las mismas compañías desde los despachos de los ministros del ramo, como bien han comprendido los dos últimos. Tanto Álvaro Nadal, del PP, como Teresa Ribera, del PSOE, se han rebelado contra el extraño comportamiento de un mercado que no funciona como tal.

¿Ése es el problema de la factura de la luz? No, pero añade oscuridad.

La carga impositiva de la factura de la electricidad en España, no sólo la que aporta el IVA, es la tercera más alta para los hogares de los países desarrollados. La tercera, porque al recibo de la electricidad han ido a parar un IVA alto, que es el quinto de la UE, más compensaciones y seguridades del sector, desde el cierre de algunas centrales nucleares a aquellos coste de transición a la competencia.

Esto es sabido y reconocido, por lo que no se comprende que la ministra portavoz, María Jesús Montero, haya caído en el error de defender un IVA que es muy alto y argumentado que Bruselas estaba vigilante. No, esto ya no vale después del IVA de las mascarillas y de los remanentes de los ayuntamientos, no debe utilizar más a la Comisión Europea en sus argumentos aunque sean ciertos. Le ocurrió con el impuesto de las herencias en Andalucía, era una carga tremendamente impopular que sólo pagaban unos pocos, pero el estado de la opinión pública es el que es. Recientemente, hemos publicado en este diario cómo del conjunto de impuestos, sólo es éste el que provoca un rechazo en todo tipo de votantes, de derecha y de izquierda. Cuando Montero se empecina, no acierta.

A los ministros andaluces los han mandado esta semana a defender lo indefendible. Con la misma solemnidad que Yahvé anunció a Moisés sus leyes, Juan Carlos Campo, titular de Justicia, sostiene que las elecciones catalanas no son aplazables porque no está contemplado en la ley. Pues como la pandemia de Covid, que tampoco. ¿Para que malgastan fuerzas en esto?

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