Las pulgas

Si el de ida se jugó en Madrid, la revancha se librará a múltiples encuentros en las 19 autonomías

Si algo dramáticamente divertido puede que traiga un repunte de coronavirus en España, será ver cómo se juega el partido de vuelta. Si el de ida se jugó en Madrid, la revancha se librará a múltiples encuentros en las diecinueve autonomías, donde la responsabilidad política está repartida entre casi todos los partidos del arco parlamentario, salvo Vox, que gobierna o no gobierna en Andalucía y la capital del reino según les sople el viento.

De momento, la estrategia del juego está dividida. Mientras Torra se afana en confinar sin ayuda del estado opresor a más de 200.000 personas en la comarca leridana del Segrià y Galicia hace lo propio con otros 71.000 ciudadanos en la de A Mariña, Ayuso alega una falta de competencias, que no echa de menos su correligionario gallego, para pedir al Gobierno un protocolo para cerrar los pueblos en caso de rebrote. Está claro que el independentismo sanitario no guarda relación con el político y que, descentralizado el mando único, más de uno tendrá que aprender que la primera lección para ejercerlo es reconocer que, junto con su ejercicio, también te transfieren la responsabilidad de elegir entre susto y muerte. Lo que no parece que haya aprendido la presidenta madrileña. Si tres días antes de que se decretara el estado de alarma aseguraba que Madrid no se cerraría, o al menos no, desde el Gobierno regional, ahora reclama que exista "alguna decisión por encima de las comunidades autónomas". Lo que en esencia es lo mismo que hace cuatro meses: se hará lo que se tenga que hacer, pero será otro el que lo haga, vayamos a tener que apechugar nosotros con la decisión. Y ya puestos y metidos en faena, exigimos más medidas sobre Barajas al tiempo que dejamos de lado el metro de Madrid, porque "en la región los contactos son muy bajos" y en él "viajamos los madrileños". Que estamos más sanos, les ha faltado decir. Mientras, en Málaga, el brote que en un centro de acogida de la Cruz Roja ha contagiado a 108 personas "ha afectado a la imagen de la ciudad", a la que esperamos que vengan muchos madrileños sanos. Estaba de cajón que, si uno caía, caerían como chinches todos los de alrededor de la misma manera que, si lo engancho yo, lo normal será que lo coja la familia. Desde luego es una falta de consideración. Con menos del 5 % de la población con anticuerpos, esperemos que no cunda el ejemplo y no se propague esa manera de sacudirse las pulgas.

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