Sin maldad

La reconstrucción del PSOE-A

A caballo entre el equilibrio y la imposición, está consiguiendo su objetivo, buscando adhesiones

El congreso socialista que hoy se clausura en Torremolinos tiene elementos singulares que lo diferencian de los anteriores. La pérdida del gobierno andaluz significó para el PSOE-A una conmoción de la que está siendo difícil recuperarse. Han sido tres años de parálisis en la que no se ha sabido encontrar ni la forma ni el fondo del nuevo papel que al partido le correspondía asumir. Se prolongó esta indefinición durante tanto tiempo para intentar evitar relevos traumáticos y conflictivos. No pudo ser así y, al final, solo unas disputadas primarias consiguieron despejar el futuro que ahora se inicia. Se trata pues de reconstruir un partido que hasta hace poco, y durante más de 40 años, se había acostumbrado a ejercer el poder institucional y desde ahí elaborar la estrategia partidaria que siempre asumió un papel auxiliar de la actividad del gobierno. Ahora todo es distinto y sin el referente y el apoyo gubernamental se requiere un cambio de mentalidad, de criterios y de actitudes. No será tarea fácil.

Hasta ahora la propia situación interna ha estado marcada más por la discrepancia orgánica que por la unidad y el acuerdo. La ausencia del poder aglutinador de las instituciones y la carencia del elemento de cohesión que la defensa de la gestión del gobierno representa ha significado un fraccionamiento excesivo de la actividad orgánica y una proliferación de enfrentamientos. La reconstrucción por tanto ha de basarse en encontrar la función que corresponde al partido en la oposición y la búsqueda de una estabilidad orgánica que por ahora no existe.

Juan Espadas, flamante secretario general, se ha involucrado muy directamente en evitar que estas frecuentes discrepancias provinciales desemboquen en disputas electorales internas. Se puede decir que, a caballo entre el equilibrio y la imposición, está consiguiendo su objetivo, buscando adhesiones con compensaciones y reconocimientos, e intentando un nuevo mapa de relaciones orgánicas sin necesidad de llegar a la confrontación que siempre representan unas primarias. La cuestión que habrá que analizar es si esta actuación que pretende suturar heridas en las cúpulas provinciales significa no solo un ejercicio de equilibrios coyunturales, sino que promueven una cohesión política estable y sincera que prepare a este partido para afrontar el calendario electoral previsto y le permita volver a recuperar el poder institucional que siempre tuvo en Andalucía. De esto va este congreso.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios