Editorial

La reforma de las cajas de ahorros

EL Consejo de Ministros aprobó ayer la anunciada reforma de la Ley de Órganos Rectores de Cajas de Ahorros (Lorca), cuyo objetivo es modernizar y hacer más eficiente el sistema financiero español. Lo hizo a través de un real decreto, aunque las líneas básicas de la reforma han sido plenamente negociadas por el Gobierno y el Partido Popular, lo que es garantía de estabilidad y constituye una significativa excepción dentro del panorama de crispación y enfrentamiento que caracteriza las relaciones entre los dos partidos mayoritarios. El decreto tiene dos ejes centrales, que responden a las necesidades del sector y se orientan en la dirección sugerida por la Unión Europea y otros organismos internacionales. Por un lado, las cajas se abren al sector privado, ya que podrán acudir en igualdad de condiciones que los bancos al mercado para captar capital mediante la emisión de cuotas participativas con derechos políticos, hasta el punto de que un solo accionista podrá tener en su propiedad el 50% de una entidad, con su correspondiente acceso a los órganos de dirección. Por otro, se consagra parcialmente la despolitización de las cajas, ya que a la entrada en vigor del decreto será incompatible la condición de cargo público con la pertenencia a los órganos de gobierno de una caja -habrá un plazo de tres años para que vayan saliendo los que actualmente se encuentran en esta situación-, a la vez que la representación, que continúa, de las instituciones políticas se reduce al 40% de los distintos órganos, en lugar del 50% actual, habrá de ser designada por el Parlamento autonómico correspondiente, no por el Gobierno, y se exigirán requisitos especiales de experiencia y cualificación, un extremo que no siempre se ha cuidado en las cajas actuales. También se establecen mayorías cualificadas, de dos tercios, para la toma de decisiones fundamentales en la vida y el funcionamiento de cada caja, lo cual aleja también el peligro de un uso partidista de la misma, y se abren vías para que las cajas opten por hasta cuatro modelos jurídicos de actividad. En definitiva, el sector de las cajas de ahorros, uno de los pilares del crédito y la inversión en nuestro país, se profesionaliza, moderniza y pone al día. Es una buena noticia.

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