El síndrome de rebaño

El problema es que el sistema político y mediático se ha embarcado en el divisionismo

Cuando en 1989 cayó el muro de Berlín, la población salió a las calles a celebrar el fin de un sistema que había sometido a los ciudadanos durante más de 70 años, constriñendo sus ansias de libertad. Las técnicas de segregación y división colapsaron y el espíritu de unidad recorrió Europa llegando hasta el último de sus rincones. Pero no por ello, aquellos derrotados que aun echan de menos esos sistemas, han cesado en sus intentos y de ahí que vengan ahora con una forma más sutil y agresiva de separarnos: la invasión de los "ismos".

Han sido muchos los principios que han buscado la integración, llegando a todos los ciudadanos. Podemos resaltar el humanismo, el cristianismo o el propio socialismo, que siempre buscaron ampliar su base social como fuente de crecimiento. Es evidente que esto choca de lleno con los que prefieren dividir a la ciudadanía en adocenados rebaños, y por ello nos proponen subgrupos que nos obliguen a cada uno de nosotros a pertenecer a uno sólo de ellos. Ejemplos taxativos serían: "o soy feminista o soy machista"; "o soy ecologista o soy contaminante"; "o soy provacunas o soy negacionista". Pero ¿quién ha dicho que la sociedad esté compuesta por conjuntos disjuntos y se base en principios dicotómicos tan simplistas? Lo lógico es que muchos ciudadanos empiecen a estar hartos de tener que estar todo el día definiéndose, es más, soportando que se les ordene que "no deben" opinar, porque si lo hacen sobre un grupo al que "no deben" pertenecer, sus opiniones "no deben" ser tomadas en cuenta. En el fondo no es más que los principios de que el Estado piensa por ti y tú dedícate a lo que se te diga.

De ahí que las bases de una sociedad libre estén en la diversidad. Porque es muy diferente sentirnos distintos y enriquecernos con la diversidad de pensamientos y opiniones, lo cual facilita la universalidad, a segregarnos en categorías donde debemos defender a los "nuestros" de los "otros" para no recibir malas influencias. Y el problema es que el sistema político y mediático español se ha embarcado en el divisionismo y el frentismo (otros "ismos"), no se sabe si por la ignorancia de los que nos gobiernan o por la conveniencia de hacer ignorantes a los gobernados. Porque al final muchos acaban creyendo todo lo que le dicen ya que, como indicaba Aristóteles: "El ignorante es aquel que no sabe distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no".

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios