El tren del 78

Aquel año Málaga comenzó a perder su ferrocarril con la llegada de la filoxera, que arruinó a miles de familias

Antes de que existiera el BOE, Málaga ya quería que un tren recorriera la Costa del Sol. Así lo han descubierto esta semana los candidatos de Unidas Podemos, que realizan una impagable labor de zapa para conseguir algún titular en esta polarizada campaña electoral. Eva García Sempere, la número 2 de la lista al Congreso, y sus compañeros han localizado un documento en el Archivo Histórico de Estepona de la Gaceta de Madrid, el rotativo que precedió al Boletín Oficial del Estado.

El diario ya anunciaba las iniciativas del gobierno de turno y, según Unidas Podemos, el número del 16 de abril publicaba una licitación del Ministerio de Fomento para la concesión del ferrocarril de Campamento (en el Campo de Gibraltar) a Málaga. Un tren que, según el pliego de condiciones, debía pasar durante su recorrido por Estepona y Marbella y culminar en la capital. Luego se intentó empezar la casa al revés, con el mismo éxito de público pero el mismo desinterés de una Administración que adquiera políticamente tonalidades rojas o azules dilapida legislaturas sin el más mínimo interés en utilizar el BOE de verdad. Así que pasen cuatro reyes.

Pero, al menos, podemos encontrar un inicial culpable de que a estas alturas una población local de casi un millón de personas continúe sin estar completamente comunicada por ferrocarril: Alfonso XII. En su reinado se dieron los primeros pasos de un proyecto que acumula 141 años de demora.

Porque la publicación data de 1878. El año en el que Málaga comenzó a perder su tren. Cuentan las crónicas que tres meses después de la frustrada publicación de aquel proyecto en el BOE de la época, a veinte kilómetros de la capital, en un poblado de Moclinejo, se descubrió por primera vez la temible filoxera: la plaga que arruinó las vides y las vidas de miles de familias malagueñas y que acabó propagándose con gran velocidad.

En la recta final del siglo, se sumó más tarde que el elevado coste del precio del carbón, que era necesario transportar desde Asturias y Santander, así como desde Inglaterra, hasta el puerto de la capital, y los aranceles arruinaron la competitividad de las fundiciones malagueñas, en comparación con la cercanía a las materias primas de los altos hornos de Vizcaya. Las dificultades terminaron por socavar la boyante industria metalúrgica malagueña. Más tarde, el textil y una crisis en el comercio completaron la tormenta perfecta.

También en 1878 la familia Al Thani se hizo con el poder en Catar y desde entonces no lo ha soltado. Así que es posible que Marbella prosiga sin tren en el año 2158, pero hay alta probabilidad de adivinar quién continuará al frente del Málaga.

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