En tránsito

Para una tumba sin nombre

El prólogo de 'A sangre y fuego' es uno de los textos fundamentales de nuestra historia contemporánea

Manuel Chaves Nogales está enterrado en una tumba sin nombre en el cementerio londinense de North Sheen. Durante más de cincuenta años, casi nadie en España sabía quién era Chaves Nogales. Desde que se fue del Madrid sitiado por los franquistas en 1937, convencido de que en aquella guerra "habría podido ser fusilado por los unos y por los otros", Chaves Nogales se convirtió en un fantasma incómodo para la derecha reaccionaria y para la izquierda controlada por el Partido Comunista. En París, en 1937, Chaves Nogales escribió uno de los textos fundamentales para entender nuestra historia contemporánea: el prólogo a su volumen de cuentos A sangre y fuego. En ese prólogo, Chaves Nogales -republicano, liberal, pequeño burgués, "antifascista y antirrevolucionario por temperamento"- exponía el horror y el asco que le inspiraban los dos bandos en guerra. Y a su modo, dejaba escrito el testamento del pensamiento liberal español, aniquilado por "las tres pestes del comunismo, el fascismo y el nacional-socialismo". Por supuesto, alguien que escribía una cosa así en 1937, cuando medio mundo estaba en manos del fascismo o del comunismo, estaba condenado a tener un auditorio muy reducido. Y cuando Chaves Nogales murió en Londres, en 1944, fue enterrado en esa tumba sin nombre de la que nadie volvió a acordarse durante medio siglo.

En la universidad donde estudié, donde los profesores nos explicaban los poemas de Espronceda aplicando el materialismo dialéctico de Marta Harnecker, Chaves Nogales no existía ni había existido jamás. Era un "muerto clandestino", como los muertos que Luis Cernuda -otro andaluz exiliado en Londres- evocaba en uno de sus poemas más tristes, ese que llamó Cementerio en la ciudad. Sólo a partir de 1994, cuando la Diputación de Sevilla publicó la Obra narrativa completa, en edición de Mª Isabel Cintas, pudimos enterarnos de quién era Chaves Nogales, un escritor que cada día que pasa se vuelve más actual. Y para verlo basta encender el televisor o seguir los debates -o más bien rebuznos- que inundan Twitter.

Esta semana, el Instituto Cervantes de Londres ha organizado un homenaje a Chaves Nogales en el cementerio de North Sheen. Y allí, frente a esa tumba sin nombre, unos cuantos lectores y admiradores han dejado un ramillete de flores sobre su tumba sin nombre.

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