El turno de la realidad

Bendodo se perfila como el personaje clave en el nuevo Gobierno. Engrasar relaciones con los socios y minimizar roces

Si los líderes nacionales de PP, Ciudadanos y Vox consiguen morderse la lengua durante unos días, el próximo miércoles el Parlamento andaluz elegirá al nuevo presidente de la Junta tras las elecciones del pasado 2 de diciembre. Llega la hora de la verdad para que la derecha ponga en práctica un modelo de gestión política que se le ha resistido en Andalucía durante 36 años.

La oportunidad se asoma en el momento más inesperado y en un escenario complejo por la competición de los tres partidos por un espacio ideológico, que los populares supieron acaparar en España durante varias décadas. Al vértigo por entrar en una Administración desconocida, se le suma la necesidad de los dos partidos que integran la futura coalición gubernamental de diferenciarse entre sí desde el primer día. En mayo hay comicios locales, autonómicos y europeos. Así que lamentablemente podemos asistir a un Ejecutivo tutelado hasta el verano, cuando se despeje, en principio, el panorama. Y con la formación de Abascal, vigilante y sin importarle ejercer la oposición contra sus dos teóricos aliados cada vez que convenga a esos intereses. Se juegan en las urnas si son consistentes o si su irrupción andaluza fue un simple soufflé.

Y Elías Bendodo se perfila como el personaje clave en el nuevo Gobierno al frente de Presidencia. El todavía presidente de Diputación deberá engrasar las relaciones son sus socios, minimizar los roces, establecer canales de comunicación con el Parlamento y ser el paño de lágrimas del líder, Juanma Moreno Bonilla, en esa relación de conveniencia obligada con Pablo Casado. Nada que ver con presentar caminitos del rey, sendas litorales o sabores a Málaga. Un trabajo crucial, con una acumulación enorme de poder político y económico para distribuir entre las distintas consejerías. Pero, cara a la opinión pública, lucirá menos.

Educación para Ciudadanos y Sanidad para el PP. Las dos grandes asignaturas pendientes de Andalucía junto al empleo. Los dos marrones con los que hay muchos que perder y poco que ganar. Tras la bajada masiva de impuestos, el próximo presidente andaluz centró en la salud pública su labor de oposición, al rebufo de las protestas que se han sucedido estos últimos años en la mayoría de las provincias andaluzas. Reducción de plazos de las listas de espera. Mejora en la atención temprana. Reorganización del Servicio Andaluz de Salud para que prime el liderazgo clínico. Fuera la subasta de medicamentos. Equiparación salarial del personal sanitario y un plan de infraestructuras "sin precedentes" fueron las principales promesas en la pasada campaña electoral. Ahora le toca el turno a la realidad.

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