Dana Cervantes | pertiguista

Dana Cervantes: Poesía en el aire en un salto eterno

  • La pertiguista con uno de los palmarés más exitosos de nuestro atletismo nos habla de su vida en el fabuloso restaurante Rincón Marítimo en Playamar

De derecha a izquierda, Dean Pointer, Dana Cervantes y Juan Luis Pinto. De derecha a izquierda, Dean Pointer,  Dana Cervantes y Juan Luis Pinto.

De derecha a izquierda, Dean Pointer, Dana Cervantes y Juan Luis Pinto. / Javier Albiñana

Hoy nos visita una mujer de los pies hasta los 4,46 metros de altura, que es su récord máximo en su disciplina atlética. Dana Cervantes, una malagueña nuestra, de cada casa, y que en ellas se colaba hace una década, casi cada año, cada vez que ganaba un nuevo campeonato o cita deportiva. Una mujer sencilla, muy sencilla, directa y luchadora a rabiar, que hoy en día, retirada del tartán y de las estresantes competiciones, sigue apegada a su pasión de atleta, entrenando a futuros nuevos campeones. Una mujer que a veces mira atrás para no perder la vista al frente, y que de cuando en cuando vuelve a pasear por las nubes, esas en las que estuvo en numerosas ocasiones. No se lo pierdan.

El restaurante: Rincón Marítimo en Playamar

Interior del restaurante. Interior del restaurante.

Interior del restaurante. / Javier Albiñana

Y como en casa nos sentimos en el Rincón Marítimo del amigo Dean Pointer en Playamar. Dieciséis años lleva este establecimiento, ubicado frente al hospital Marítimo, ofreciendo una cocina tradicional pero muy creativa de la mano del propio Dean que además de propietario actúa como chef, con más de diez años de experiencia. Coordinando con él en cocina se encuentra Rafael Ruiz. Dos personas en cocina y cuatro en sala y terraza conforman la plantilla del establecimiento que destaca especialmente por sus productos 5J en carnes y jamones sin dejar atrás los pescados. Jonatan Valderrrama, como jefe de sala, se encargaría de atendernos. Toda una experiencia que nos hizo disfrutar especialmente de nuestro encuentro. Ahora les narro.

La invitada: Dana Cervantes

De uno de sus numerosos quehaceres atléticos llegaba Dana a este encuentro. Y tras la cariñosa acogida de nuestros anfitriones, –casualmente entrena a la sobrina de Jonatan Valderrama–, comenzamos sin dilación con nuestra entrevista. Mi primera pregunta estuvo dirigida en saber quién era la Dana Cervantes de hoy en día. “[Risas] Pues una mujer de cuarenta años que en el pasado fue atleta y ahora es una mujer más en el mundo. Recuerdo como algo muy lejano mi paso por el atletismo activo. Debo decirte que me sorprende que todavía se me recuerde como atleta”. 

Dana Cervantes. Dana Cervantes.

Dana Cervantes. / Javier Albiñana

Entonces, ¿no te sientes reconocida por Málaga? “ Todo lo contrario, me siento muy reconocida por Málaga , por mi gente. Me sonroja continuar recibiendo reconocimiento a día de hoy”. Aunque les pueda parecer extraño en una mujer con su palmarés y con su largo recorrido por la vida, Dana se sonrojaba realmente ante cada pregunta relacionada con su palmarés, con sus éxitos. Practicabas varias disciplinas y ninguna era precisamente la pértiga ¿Cómo comenzó todo? “[Silencio] Fue por pura casualidad, bueno y por mi cabezonería natural. Yo tenía entonces quince años y la pértiga no estaba en el calendario de pruebas femenina. Veía a los chicos entrenar, saltando, y me decía “eso lo tengo que hacer yo”. Y comencé a darle la lata a Juanjo Sánchez, mi entrenador. En los descansos de mis entrenamientos, sobre todo en velocidad, me ponía a saltar. Y poco a poco fui cogiéndole el gusto a estar por los aires [risas]”.

Y bendita la hora en que hiciste eso. Fuiste una pionera, algo que creo no se ha valorado suficientemente. “Ahora, con la perspectiva que te da la distancia, veo la importancia que tuvo en su día ganar el campeonato absoluto con 16 años. El ser pionera en esa disciplina hasta ese momento exclusiva para hombres. Entonces no fui consciente de su importancia. Claro, tenía apenas 16 años”. Pero después vinieron otros muchos, hasta nueve veces. “[Silencio] Pero el primero no tenía que haberlo ganado. Las primeras y segundas habituales tuvieron un día desastroso, y a mí, todo lo contrario, todo me salió perfecto. Por eso gané”.

Sinceras y humildes palabras que dicen mucho de Dana, pero, a la que los ocho títulos posteriores dejan sin razón. Después de aquello, la mujer al poder. “[Silencio] La mujer en su sitio. Todo está evolucionando, menos mal. Mira, el deporte femenino actual, con menos número de licencias que el masculino, menos cargos, etc, si te fijas en las últimas competiciones, se están consiguiendo más logros para nuestro país. Pero más lejos de todo esto, insisto, la mujer en su sitio. Hay que aprender a dirigir la mirada a ambos lados, hombres y mujeres. Claro que hemos tenido que hacer ruido, que todavía tenemos que hacer ruido para hacernos visibles. Por suerte todo está cambiando. No pretendemos que se nos regale nada, nunca ha sido ese el objetivo. Solo aspiramos a las mismas oportunidades, los mismos medios”. Pues ahí queda dicho, más claro imposible. ¿Competir o entrenar, que ha sido lo mejor? “Cada cosa en su momento. Entrenar da muchas satisfacciones, distintas las que tienes cuando eres tu quien compites. Entreno en Carranque, no solo salto y velocidad, todas las especialidades”.

¿Cómo está Málaga de cantera de atletas? “Tenemos una gran base de deportistas. Estoy segura de que nos van a dar muchas satisfacciones. Tenemos que esperar un poco, pero están ahí, llamando a la puerta”. ¿Te dedicas solo a entrenar, no te han llamado de ninguna institución pública? Sería normal en una persona con tu palmares. “[Silencio] En España no se puede vivir de entrenar, en todo caso solo sobrevivir. Trabajamos por amor a nuestro deporte, pero no podemos vivir de eso. Debería existir una apuesta mayor, tanto desde lo privado como desde lo público, por el atletismo. Somos un deporte minoritario. Y en cuanto a la llamada de alguna institución pública, si quieren contar conmigo estoy dispuesta. Por supuesto que puedo aportar mis conocimientos y mi experiencia. No depende de mí…”.

Ahí queda el mensaje por si alguien puede recoger el guante. ¿Cómo fue ese gran salto, los 4.46 metros de tu récord? “Lo tengo en mi mente. Desde el momento en que clavé la pértiga. Veía que todo iba bien. Carrera, clavada, recogida, inversión, flanqueo… ¡Estás volando! 4.46 metros, siete décimas de segundo, ¡Se queda, se queda! ¡Ya está!... Caída y a disfrutar. Fue el poema perfecto. Poesía a 4,46 metros de altura”. Todavía, cuando escribo esta crónica tengo el vello de punta. Jamás me habían narrado algo de una forma tan increíble. Y de ahí a un paseo por la nubes. “[risas] Claro. Siempre se quiere volver a las nubes, siempre he querido regresar ahí. Todo lo que hice, pelee, durante un montón de años culminó en ese salto de apenas unos segundos pero para mí será un salto eterno”. Realmente emocionante el relato de Dana. Continuamos durante la comida.

La comida

Para comenzar y refrescarnos, brindamos con una copa de un fresquísimo blanco de Carlos Moro, finca Las Marcas. Pronto se puso manos a la obra Dean en la cocina y nos abrió mesa con una ensalada Málaga elaborada con mézclum de lechugas, tomate cherry, queso de cabra con pasas hidratadas, nueces crujientes y cebolla caramelizada, aderezado con mostaza, miel y manzana. Buenísima y a continuación unas alcachofas con crujientes de jamón ibérico con salsa de chardonay tostado, un plato sabroso y original.

Uno de los platos. Uno de los platos.

Uno de los platos.

Mientras dábamos cuenta de los exquisitos platos, continuamos nuestra charla. ¿Qué momento no olvidarás? “[Silencio] Hay muchos, pero sin lugar a dudas, el momento de atravesar el túnel del estadio Olímpico de Atenas y encontrarte con 80 ó 90.000 espectadores. Increíble. Algo único en la vida de un atleta”.

Una pregunta que todos los que te seguimos nos hemos hecho siempre. ¿Por qué te retiraste? “Lo hice porque comencé a necesitar otras cosas en mi vida, perdí la intensidad y comencé a dispersarme. Tuve claro que esa etapa tocaba a su fin. Es muy duro tener que estar siempre al cien por cien. Y tuve la suerte de retirarme sin lesiones. Sencillamente porque quise”. Al cien por cien nos centramos nosotros en degustar los buñuelos de berenjena con miel, marca de la casa y el revuelto de setas silvestres que vino a continuación. Momento que aprovechamos para descorchar una botella de Carlos Moro, tinto, para maridar con el plato que vino a continuación, otra de las joyas de Rincón marítimo: milhojas del chef Dean, rellenas de queso de cabra, jamón ibérico, manzana dulce con cebolla caramelizada y miel de caña con crocante de almendras. Todo un homenaje al sabor y a la textura.

Uno de los platos. Uno de los platos.

Uno de los platos.

Continuamos con nuestra conversación. ¿Si pudieses competir con alguien, con quien te gustaría hacerlo? “[Risas] Ojalá. Me encantaría competir con toda la escuela de seis metros masculina y a las cuatro o cinco primeras mujeres del ranking, sería espectacular, ¿te imaginas? Y cruzarme con Sergei Bubka de nuevo en un pasillo, como ya me ocurrió “.

Sueños de atleta, de niña atleta, que Dana no puede evitar reflejar en su perenne sonrisa. Hablando de sueños, ¿te queda alguno por cumplir? “Todo lo que me he ido proponiendo lo he ido consiguiendo. Siempre estaré haciendo cosas pero no tengo sueños por cumplir” Y qué cambiarias si estuviese en tu mano hacerlo? “[Silencio] Nada, no cambiaría nada.

El postre. El postre.

El postre.

Es muy importante cada momento vivido. Lo malo y lo bueno. Los errores están ahí para enseñarnos”. Una milhojas con nata fue el plato seleccionado por Dean para cerrar nuestra comida. Quiero expresar mi agradecimiento a Dean Pointer y a todo el equipo de Rincón marítimo por las atenciones que nos dispensaron en todo momento. Nuestras felicitaciones por su cuidada carta. Estamos de enhorabuena.

Para finalizar, pedí a Dana que enviase un mensaje a todas esas jóvenes promesas y practicantes en general del atletismo. “Pues les digo que aprovechen la oportunidad de vivir una época que no olvidaran en sus vidas. No importa lo que consigan, ni tan siquiera si llegan o no a competir, pero las personas, los momentos y los valores esos nunca desaparecen. Es la mayor medalla que pueden obtener. Las expectativas son horrorosas y provocan mucho daño y desilusiones. Disfrutad. Al final, la verdadera meta es el camino hasta alcanzarla”. Y con este profundo e interesante mensaje despedimos nuestro encuentro con Dana Cervantes una mujer con una mirada franca, con una sonrisa perpetua y con la suficiencia de quien mira a la vida de frente.

Los vinos

BLANCO: Carlos Moro, Finca Las Marcas

Gran vino de la D. O. Rioja. Destaca por su untuosidad y elegancia. Su frescor y aroma frutos tropicales le hace un vino muy especial

TINTO: Carlos Moro

Extraordinario vino de la variedad tempranillo de la factoría Carlos Moro. Un vino que destaca por su estructura, volumen y frescor. Muy recomendable.

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