Personajes con sabor

Eugenio Chicano: pintor de almas, artista desnudo

  • El niño que reclamó el arte al que ha dedicado toda su vida, nos ilustra durante un almuerzo en el Restaurante Nerva

Joaquín Fernández, Agustín Fernández, Eugenio Chicano, Juan Luis Pinto. Joaquín Fernández, Agustín Fernández,  Eugenio Chicano, Juan Luis Pinto.

Joaquín Fernández, Agustín Fernández, Eugenio Chicano, Juan Luis Pinto. / Paco Menjivar

Mi encuentro con nuestro invitado de hoy duró dos horas y media, pero les aseguro que si por mi fuese, aún estaríamos conversando. Hacer un recorrido por la vida de un personaje como Eugenio Chicano es como intentar dar la vuelta al mundo andando. Algo que se antoja casi imposible.

Decir Chicano es decir valentía, innovación, grito callado, desnudez y silencios. Sensibilidad, quejíos, letra de seguiriya, toques de guitarra y cultura sin frenos. Y se preguntarán que de la pintura ¿qué? Sencillamente su pintura y su arte es todo eso. Les recomiendo que no se pierdan detalle.

El restaurante Nerva

Interior del retaurante Nerva. Interior del retaurante Nerva.

Interior del retaurante Nerva. / Paco Menjivar

Fácil se lo pusimos a nuestro invitado ya que el restaurante que nos acogió se encuentra situado a escasos metros de su domicilio, en las malagueñísima calle Cristo de la Epidemia. Restaurante Nerva, con casi cuarenta años de historia. Un lugar acogedor y cálido donde todos, y el maestro Chicano sobre todo, nos sentimos como en casa.

De eso se cuidó nuestro anfitrión, quien hace las veces de gerente y jefe de sala, Joaquín Fernández, pero antes quiso venir a saludarnos el fundador del establecimiento, Agustín Fernández, quien se mostraba ilusionado por recibirnos para un encuentro tan especial. Once personas conforman la plantilla de este restaurante de cocina tradicional y en el que nunca falta un plato de cuchara.

Cuatro en cocina, comandados por Carmen Báez quien cuenta con un jefe de cocina de garantía: Francisco Barro. Seis personas se encargan de sala y terraza. Tuvimos la oportunidad de hacer un extenso recorrido gastronómico donde no faltaron la ensaladilla rusa –el año pasado ganaron el certamen organizado por Cervezas Victoria–, o el steak tartar, entre otros.

El invitado: Eugenio Chicano

Eugenio Chicano, en un momento del encuentro. Eugenio Chicano, en un momento del encuentro.

Eugenio Chicano, en un momento del encuentro. / Paco Menjivar

Era tanto lo que quería conocer de nuestro invitado que no quise perder un instante en comenzar nuestra entrevista. ¿Por qué se hizo usted pintor? “Me costó lo mío. Tuve que revelarme y reclamarlo. Mis padres, especialmente mi madre, quería algo fijo, un trabajo. Lo de la pintura como distracción”. Pues menos mal que no le hizo caso. “(Risas) Sí, pero me costó lo mío”.

Usted introdujo el pop art hace muchos años en España y ahí continúa. Haciendo un símil con la música, ¿los viejos rockeros, “poperos” en este caso, nunca mueren? “Los buenos, los buenos, nunca mueren. La vida es muy dura y no perdona. Si no vales puedes engañarte o subsistir durante un tiempo, pero al final resurge lo evidente.” ¿A quién cree que se parece usted a la hora de pintar? “(Silencio) He tenido grandes “amores” como artista, pero he procurado no parecerme a nadie, aunque sí he aprendido mucho de ellos. Me he formado toda mi vida. Hay que ir a muchos museos, meter la nariz en las pinturas. Hay que desnudarse y con mucha humildad… aprender”.

Esa formación se realizó durante mucho tiempo fuera de España. “Cuando el discurso, la sociedad, se te hace insufrible, te tienes que marchar. Me fui a Italia. Pero a los dos meses ya exponía. Me acogieron con los brazos abiertos. Estuve más de quince años.” Pero no solo fue a Italia. “No, aparte de Verona y Roma estuve en París. Venía de exponer en Londres y al regreso el vuelo hacía escala en París. Coincidí con las protestas del Mayo francés y allí me quedé una pequeña temporada. Coincidí con Semprún, Solé Tura, Quiñones, fue algo increíble.” Todo ello por motivos políticos.

¿Ha influido mucho la política en su obra, o al menos en parte de ella? “(Silencio) Sí, la política influye en mi pintura. A mi no me gusta gritar. Mis gritos los encauzo a través de la pintura. Me cansa muchísimo la política de salón. Mi pintura es coherente con mi manera de pensar. La pintura es un estado del alma. La actitud de un pintor debe ser la de resolver problemas con la pintura”. ¿La inspiración nunca se pierde? Su carrera es muy variada y longeva. “La inspiración está en tu vivir, en tu día a día. Por eso hay que estar mucho tiempo en tu estudio, por si te llega la inspiración que te coja pintando. Hacerlo bien no es hacer mucho. Hay que pensar antes de comenzar a pintar. La pintura no puede ser obsesiva, aunque sí valiente”.

Vamos que eso de pintar no es tan fácil como puede parecer a veces. “(Silencio) Para ser artista hay que dedicarse al cien por cien. Lo que digo puede resultar cursi o clasista, pero es así. Si tú quieres ser un gran artista, pintor, escritor o lo que sea, no se puede ser solo en los ratos libres. El artista jamás termina de hacerse. Hay que morir en el intento”.

¿Y usted, como se calificaría? “A mí que me evalúe la historia, yo no puedo calificarme, no soy quién”. Usted fue el primer director de la Fundación Picasso hace 30 años. “Así fue”. Debo decir que la gente en general nunca ha entendido a Picasso, y aquí en España, por sus desencuentros con Franco, se le creó una leyenda negra. Cuando se decide crear la fundación Picasso, siendo alcalde Pedro Aparicio, lo primero que hice fue realizar una encuesta para comprobar que pensaba Málaga de su pintor”. ¿Y qué sucedió?. “Pues me encontré lo que me temía. Los resultados fueron terribles. Estuvimos durante siete años, todos los martes y jueves, explicando la figura real de Picasso. Como artista y como persona. En todo tipo de asociaciones, centros culturales, colegios, etcétera. Por suerte hoy todo está en su sitio. Logramos eliminar la indiferencia y el odio. Después hicimos la exposición “Picasso clásico”. Fue un tremendo éxito. Picasso ya es nuestro”.

¿Es Málaga, además de la ciudad del Paraíso, la ciudad del Arte? “(Silencio) Málaga es un sitio espléndido para pintar con los bolsillos llenos, o al menos con medios para vivir. En Málaga, la gran revolución del arte la hizo la generación del 50. Pero no se le ha prestado atención. Su hubiese sido así, hoy en lugar de los museos que tenemos, serían museos más malagueños, más colegiados. Se ha hecho mucho más caso fuera que dentro”. Pero el arte se mueve en Málaga. “En Málaga no quedan galeristas para hacer vanguardia y si las instituciones no crean colección ¿Cómo va a quedar memoria? Hay que cuidar y proteger lo nuestro con museos monográficos. Linde, Alberca, Hernández, Barbadillo, por citarte unos cuantos”.

La comida

Ensaladilla rusa. Ensaladilla rusa.

Ensaladilla rusa.

Bajo la atenta mirada de La Niña de los Peines, Manuel Alcántara, Juan Breva, Pablo Picasso o María Zambrano, entre otros insignes personajes, fuimos situados en el restaurante Nerva. No pueden dejar de ver el mural firmado por Eugenio Chicano que existe en este restaurante. E inmediatamente se nos presentó Sandra Cisneros que fue la encargada de atendernos en todo momento.

Para abrir boca nos descorchó una botella de Javier Sanz blanco y nos presentó un plato de jamón ibérico con melón de temporada y la famosa ensaladilla rusa Nerva, riquísima. Venían estos dos platos acompañados con una copa de gazpacho cremoso con helado de queso. Un plato extraordinario que nadie debería perderse. Y continuamos con nuestra interesante conversación.

¿Tiene idea de cuántas obras ha realizado? “Cuantificar mi obra es bastante difícil. Aunque por encima de todo soy pintor, he hecho de todo. No sé, pueden ser tres o cuatro mil. No sé “. La cultura es lo máximo. “Sin cultura no se es nadie. La cultura es tu vestido, tu capacidad de aprehender todo lo que da la vida. Después están los estudios, hincar los codos y esas cosas. Y una vez que adquieres tu cultura, la devuelves a la sociedad con tu propio filtro. La cultura es una fiesta”. Como una fiesta fue la que le hicimos a los platos que vinieron a continuación.

Uno de los platos. Uno de los platos.

Uno de los platos.

Steak tartar de solomillo de ternera, una exquisitas croquetas de gambas y cerrando la trilogía, un plato de pescaítos del día conformado por calamares, boquerones y salmonetes. Buenísimo. Su exposición de “Aguatinta por seguiriyas” aparte de todo un éxito, fue algo sorprendente. “(Silencio) Quise hacer un homenaje a los cantes ya que hacerlo a los artistas era imposible por ser tantos. Y me centré especialmente en las letras. A partir de ahí comencé a pintar”.

¿Qué no soporta usted en la vida? La vulgaridad. La educación se puede aprender, pero hay una primera que viene desde la teta. Esa no se aprende, esa viene desde la cuna”. Ha recibido numerosos premios y distinciones tanto fuera como dentro de España. ¿Hay alguna que destaque sobre el resto? “Sí, “La Unión de la Legión de Oro de la Naciones Unidas”, por “ el buen hacer en la pintura”. Es para mí el galardón más sencillo pero el más importante. Lo recibí a los treinta años”.

Gazpachuelo. Gazpachuelo.

Gazpachuelo.

Un plato de gazpachuelo con gambas rojas, langostinos, almejas y rosada nos rescataron de la conversación. Exquisito. A continuación una rodaja de calamar relleno de marisco y salsa de almendra y para cerrar, otro plato histórico de la casa: aguja ibérica con pasas, orejones y vino dulce. Otro plato de la factoría Nerva que no deben perderse. Para probar este último plato tomamos un tinto Finca Moncloa, selección de bodegas Lara, muy bueno. Finalizamos con un postre de breva de San Juan con queso payoyo con una copa de Néctar de Pedro Ximénez y helado de turrón y tuti fruti con unas gotas de Néctar de Pedro Ximénez.

Nuestro agradecimiento y felicitación a todo el equipo de Nerva, muy especialmente a los responsables de sus fogones y a las atenciones recibidas por Sandra y, personalmente, por Joaquín Jiménez. Les animo a acercarse a calle Cristo de la Epidemia, allí les aguarda un verdadero templo a la gastronomía. Enhorabuena.

Y desgraciadamente debíamos dar final a nuestro encuentro. Nos despedimos en la puerta del restaurante, con cierta nostalgia por mi parte, y viendo el caminar pausado de Eugenio Chicano, apoyado en su bastón mientras oteaba hacia el cielo. ¿Qué estaría pasando por su cabeza? Seguramente acababa de atrapar otra alma que llevar a sus lienzos.

Los vinos

Los vinos. Los vinos.

Los vinos.

Blanco: Javier Sanz

Vino de la D.O. Rueda de la variedad sauvignon blanc, es un vino fresco con sabor a frutas tropicales. Marido a la perfección con los platos que degustamos.

Tinto: Finca Moncloa

Magnifico vino de González Byass. Equilibrado y suave, destacan sus aromas a frutos rojos. Marido a la perfección con las carnes que tomamos.

Dulce: Néctar Pedro Ximénez

Vino de la D.O. Vinos de Jerez elaborado por González Byass, un vino intenso con sabor y olor a pasas y caramelo. Aconsejado para tomar con postres y helados.

Bodegas Lara Bodegas Lara

Bodegas Lara

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