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Unicaja Baloncesto Carlos Jiménez: El campeón, también en la constancia

  • Un altísimo gran hombre con la humildad y el trabajo como banderas acude a nuestra cita en el Aire Gastrobar

Premio Príncipe de Asturias, recogido como capitán de la selección española; Medalla de Plata al Mérito Deportivo; Medalla de Oro al Mérito Deportivo; Medalla de Oro Mundial de Japón; cuatro platas con la selección nacional, bronces, campeonatos de liga, de copa...

He querido comenzar la crónica de nuestro invitado de hoy, malagueño de adopción, con un pequeño apunte de su currículo deportivo ya que él, por su forma de ser, un tanto tímido e introvertido –sin exageración– es incapaz de contarlo. De hecho él mismo reconoce que quien no le conozca y vaya a su casa no podrá saber a qué se dedica. No hay nada que delate su extraordinaria trayectoria profesional, uno de los mejores jugadores de la historia de la selección, siempre sin dar un ruido. Este es nuestro invitado de hoy, Carlos Jiménez, exjugador de San Viator, Estudiantes y Unicaja. Excapitán de la selección española de baloncesto. Director deportivo del equipo de nuestra ciudad, para nuestra suerte y honra. Un altísimo gran hombre.

El restaurante: Aire Gastrobar

El interior del gastrobar El interior del gastrobar

El interior del gastrobar / Paco Menjivar

Nada mejor que un lugar que reúna el trabajo, la sencillez y lo malagueño para la entrevista de hoy, algo que hacía aún más propicio este encuentro. El restaurante, Aire Gastrobar, en la avenida Príes de nuestra capital, un lugar que aúna espacio histórico con gastronomía. Todo un acierto.

Fuimos recibidos por María Schaller, jefa de sala y copropietaria, junto con el chef Pepo Frade, quien nos deleitó a lo largo de la comida con un festival de texturas y sabores, todo ello ayudado por su equipo de cocina conformado por Ignacio Maese y María Montilla. Un total de seis personas componen la plantilla de este novedoso y moderno restaurante. Ahora les cuento la experiencia.

El invitado

Carlos Jiménez Carlos Jiménez

Carlos Jiménez / Paco Menjivar

Un paréntesis entre partido y partido, entre competición y competición, nos permitió realizar este encuentro. Me interesé por el comienzo de temporada para el equipo. Tanto en la Liga nacional como en Europa. “Todo lo miramos con cautela en estos momentos. Aún hay muchos picos en el equipo. Hacemos dos cuartos extraordinarios y de pronto te caes en el siguiente. Tienen que pasar algunos partidos más para afianzar nuestro sistema. Las sensaciones, eso sí, son muy buenas”. Tienes fama de ser una persona un tanto callada. “(Risas) Bueno, es cierto que siempre fui un tanto tímido y algo introvertido, es cierto. Pero la edad y la veteranía te van haciendo cambiar. La verdad es que hablo cuando tengo algo importante que decir. Me considero una persona quizás un tanto introvertida, sencilla, pero soy transparente. Y noble. Creo que me he conducido en la vida lo mismo que en las pistas de baloncesto”.

Hay que tener en cuenta que comenzaste en la élite siendo muy joven. “Con 18 años pasé del equipo de mi colegio, San Viator, a Estudiantes, y al año siguiente, con 19, ya tenía contrato profesional. Estaba rodeado de jugadores veteranos, mis ídolos de siempre. Y, por supuesto, oía mucho más que hablaba. Por respeto y para aprender”. ¿Y a la selección nacional, cuando? “Paralelamente. Nunca estuve en ninguna selección antes. Pasé directamente a la selección con los junior y más tarde a la absoluta. Hasta que me retiré del baloncesto. Un total de 12 años”. Pues para ser una persona tímida, tu evolución fue espectacular. “Bueno, siempre he tenido un alto grado de competitividad y eso te da mucha confianza”.

Y le pregunté por su llegada a nuestra ciudad para fichar por el Unicaja. “Para mí fue algo muy especial, como reiniciar una carrera. Mi acogida fue espectacular y en seguida me adapté a la ciudad. Han pasado 12 años y mi familia y yo estamos totalmente integrados en Málaga. Me he sentido y me siento muy querido y eso es muy de agradecer”.

¿Cómo se ve la vida a 205 centímetros de altura?. “(Risas) Pues se ve desde una posición privilegiada, pero si quieres pasar desapercibido tienes un verdadero problema (risas). Yo convertí mi estatura en mi profesión. La altura te da seguridad, pero no lo es todo. En el camino hay mucho trabajo”.

Entonces tu altura determinó tu futuro. “He sido en la vida lo que he querido, pero debo decir que lo descubrí por el camino”. Me interesé por la posible clave de éxito. “La constancia. La constancia es el verdadero camino del éxito. Al menos así lo veo yo. Soy también un perfeccionista. (Silencio) Eso me ha hecho estar casi siempre insatisfecho. Alcanzaba una meta y ya estaba pensando en la siguiente”. Entonces eres una persona ambiciosa. “No, para nada. Prefiero hablar de ilusión que de ambición. Tomar un camino u otro te hace mejor o peor persona”. Y le pregunté si lo siguiente será entrenar a algún equipo. “No, nunca entrenaré. Es muy diferente hacer lo que te dicen y aplicarlo a decir lo que tienes que hacer”. ¿Qué premio o logro te ha impactado más? “(Silencio) Fueron muchos y muy importantes, pero por lo que significó para mí, en lo personal, como reafirmación de que todo el camino recorrido había merecido la pena, fue el correcto, el Oro del Campeonato del Mundo de Japón. Fue lío máximo”. Dicho queda. Todo un humilde campeón del mundo. Y continuamos en la comida.

La comida

Uno de los platos Uno de los platos

Uno de los platos

Como decía antes, el amigo Pepo Frade nos tenía preparada una degustación gastronómica que fue de sorpresa en sorpresa. María nos descorchó una botella de Javier Sanz, blanco, Malcorta, riquísimo. Comenzamos con un aperitivo de crujiente de bacalao y base de tomate y un cono de tartar de salmón con lima y aguacate. Dos platos cargados de imaginación y sabor.

Y continuando nuestra conversación, me interesé por su trabajo, ahora como director deportivo. “Muy bien. Parto de la base de que siempre he respetado a todos los que me rodean. Procuro transmitir todo lo que sé, pero cada uno tiene que afrontar su propio camino”. Y un día decidiste terminar tu carrera. “Así es, pero es muy difícil tomar la decisión por uno mismo. Casi siempre te viene tomada. Porque estés lesionado, porque no des el nivel, por diversas razones. Pocas veces se puede tomar la decisión de dejarlo. Yo lo hice”.

Ensimismado estábamos en nuestra conversación cuando María nos rescató presentándonos una especialidad de la casa: Pionono. Un plato originalísimo, hecho con miel de caña, crema de queso, chorizo y yema de huevo. No pueden dejar de probarlo. Algo especial. Y acompañándolo una lubina con un sabayón de amontillado, espárrago y salicornia. Espectacular.

Uno de los platos Uno de los platos

Uno de los platos

¿Cómo ves la cantera del Unicaja? “Genial. La gente de la cantera es muy importante porque su implicación es especial. No puedes pretender que un jugador de fuera, en un año o incluso dos, sienta la camiseta que lleva puesta como uno hecho en el club. Por muy profesional que sea. Creo que eso es fácil de entender.” Le pregunté si él lo había vivido. “Sí, he tenido la suerte de sentirlo por partida doble: en Estudiantes y aquí en Málaga”. Quizás por eso continúes vinculado al club. “(Silencio) Puede ser. Casi siempre se recoge lo que se siembra”. Sabias palabras de Carlos. María nos volvió a forzar un alto para degustar el vino que nos presentaba, un tinto Carlos Moro, selección como no de Bodegas Lara, que venía acompañado de un plato de cochinillo cocinado a baja temperatura y acompañado de texturas de maíz. Excelente.

El postre. El postre.

El postre.

Para terminar nos fue servido el postre oficial de la casa: una biznaga. Pero esta es muy especial. Se trata de un corazón de vino dulce de Málaga, mango, crujiente de almendra y cada pétalo de la biznaga hecho de merengue italiano. Todo ello acompañado de una copa de vino dulce, Javier Sanz. Espectacular. Mis felicitaciones a todo el equipo de cocina de Aire con su chef Pepo Frade a la cabeza. Gracias a María Schuller por sus atenciones durante toda la comida.

Para finalizar le pedí a Carlos unas palabras para la afición del equipo. “A nuestra magnífica afición le pido que disfruten de todo lo que venga, sea bueno o malo. De todo se aprende, Tenemos un equipo estable, competimos al máximo nivel. Creo que tanto la ciudad como la afición, que nos lleva en volandas cada partido, se lo merecen. Nos vemos en el Martín Carpena”. Pues allí nos veremos. Mi agradecimiento a Carlos y mis felicitaciones por su extraordinario –sencillo, callado, casi oculto porque así lo quiere– palmarés. Hasta siempre.

Los vinos

Blanco: Javier Sanz-Malcorta. Un vino verdejo de la especialidad casi desaparecida, malcorta. De carácter fresco y vivaz y su especial toque ácido lo hacen muy especial. Muy bueno.

Tinto: Carlos Moro. No es la primera vez que traemos este vino a esta sección. Sus aromas frutales y carácter consolidado le hacen maridar extraordinariamente con los platos que degustamos.

Dulce: Javier Sanz-Dulce de invierno. Un vino especialmente concebido para tomar con postres. Una mezcla entre uvas verdejo y dulce que le dan un toque único.

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