Provincia

El Ayuntamiento prohíbe desde ayer estacionar en el casco antiguo

  • Entra en servicio el aparcamiento El Castillo, aunque sin la totalidad de las plazas de las que dispone

Los peatones han comenzado a ganar terreno a los coches en el casco antiguo de Ronda, donde, desde ayer, está prohibido estacionar en las plazas de aparcamiento. En las pocas zonas habilitadas con estacionamiento es necesario ser residente, estar empadronado en la zona y tener registrado el vehículo en la vivienda para poder utilizarlas.

De forma paralela se ha puesto en funcionamiento el nuevo aparcamiento de El Castillo, donde se aplican las tarifas del viejo parking de Blas Infante, al no estar todavía vigentes las nuevas tarifas que se aprobaron en el último pleno municipal.

En cuanto a las plazas disponibles, el edificio abre sus puertas sin poder ofrecer la totalidad de su capacidad, al encontrarse buena parte de su superficie cerrada debido a las tareas de señalización que todavía están sin finalizar, aunque se espera que sus 160 plazas puedan funcionar a lo largo de la semana.

Mientras tanto, vecinos y turistas miraban con cierto recelo a los diversos agentes de la Policía Local que ayer patrullaron por la zona, aunque en el primer día de funcionamiento se limitaron a advertir de que la nueva normativa existente y de la imposibilidad de aparcar, sin imponer multas, algo que sí ocurrirá a partir de hoy.

Las calles y plazas del casco antiguo han aparecido sembradas de señales de prohibido estacionar y carteles que indican la necesidad de ser "residente con tarjeta" para poder utilizar las pocas plazas que están disponibles en sus calles, incluso, algún viandante se quejaba de que algunas de las señales se hayan colocado junto a los monumentos y sean el nuevo elemento que aparece en las fotografías en sustitución de los hasta ahora habituales coches.

A todo ello, algunos vecinos han expresado su malestar por el retraso en la concesión de las tarjetas solicitadas, asegurando que todavía no han sido entregadas, a pesar de que la regulación ya se encuentra en marcha. A pesar de la prohibición de estacionamiento, los vehículos sí que podrán seguir circulando por sus callejuelas, aunque se espera que se produzca un importante descenso de la intensidad de circulación, debido a la imposibilidad de aparcar.

El plan municipal ha generado una importante polémica entre los vecinos de la zona, que se opusieron a que se dividiese en barrio, otorgando aparcamiento gratuito a la mitad de los vecinos e imponiendo un bono de estacionamiento de 65 euros mensuales al resto por utilizar el nuevo aparcamiento. Esta medida quedó finalmente descartada, pasándose a aplicar un bono de 20 euros mensuales para todos los residentes y trabajadores de la zona.

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