Memoria histórica

Memoria de una familia represaliada

  • Los Laguna viajan miles de kilómetros desde México, EEUU e Inglaterra para visitar Ronda, ciudad en la que fue ejecutado un familiar

  • Manuel Laguna se vinculó con la ciudad del Tajo tras una tragedia familiar vivida en la Guerra Civil Española

Manuel Laguna junto a sus hijos en la puerta de la plaza de toros de Ronda Manuel Laguna junto a sus hijos en la puerta de la plaza de toros de Ronda

Manuel Laguna junto a sus hijos en la puerta de la plaza de toros de Ronda / Javier Flores (RONDA)

Se llama Manuel y no es de Ronda, aunque la Guerra Civil española le unió forzosamente a la ciudad del Tajo, localidad en la que fue ejecutado su padre, Zacarías Laguna, tras ser capturado por las tropas franquistas. Manuel Laguna, que a la postre se convertiría también en exiliado en México, sigue siendo la memoria viva de una de las partes más negras de la historia de España en la que miles de familias quedaron rotas por la fratricida contienda y la represión posterior de la dictadura hacia todo aquel que tenía vinculaciones con el bando republicano o, como en el caso de Manuel, coqueteó con los ideales marxistas a las que le acercó un tío, Manuel Fernández Grandizo, cuando solo era un universitario.

Antes le había tocado vivir la guerra, aunque asegura que más allá de unos disparos que alcanzaron la tapia de su casa no tiene muchos recuerdos de la misma. Y es que, originario de Llerena (Badajoz), tan solo tenía 3 años cuando se inicio la contienda .

No obstante, la tragedia familiar se inició en Rota, localidad en que estaba con sus padres cuando tuvieron noticias de que habían fusilado a un familiar, por lo que su padre decidió no regresar y, supone, trataba de llegar a territorio republicano en la zona de Córdoba cuando fue capturado en tierras serranas, siendo ejecutado en el cementerio de San Lorenzo. Un pasado que le mantiene unido a Ronda, ciudad en la que también está enterrada su madre para cumplir con su deseo de poder unirse a su marido, lo que hizo que en el año 2014 viajase junto a sus cuatro hijos para depositar las cenizas de ella junto a los restos de su padre. Tras ello comieron en el restaurante Pedro Romero, en la misma sala que les acoge durante este encuentro. “Comimos aquí, en esta misma sala”, recuerda.

Desde entonces, cada vez que puede recorre los más de 9.000 kilómetros que separan México de Andalucía para poder visitar la tumba de sus padres, algo que ahora realiza con más frecuencia desde que su hijo Manuel cuenta con residencia en Málaga, hasta el punto de reconvertir su vinculación por una tragedia en un nexo emocional con la ciudad del Tajo, en la que se sienten cerca del la historia de su familia y del recuerdo de sus seres queridos.

Estos días, con motivo de su 86 cumpleaños, sus hijos junto a gran parte de sus nietos decidieron organizarle un viaje especial, para lo que no duraron en desplazarse desde México, EEUU e Inglaterra, recorriendo miles de kilómetros en avión hasta llegar a Málaga y tomar dos furgonenetas hacia Ronda y rendir homenaje a la historia de su familia, reviviendo de un modo diferente aquel primer viaje con visita al cementerio, pero también al propio casco urbano rondeño o la vecina localidad de Setenil, sin faltar una comida conjunta en el restaurante Pedro Romero (que les acogió en su primer viaje) para disfrutar de la gastronomía local.

Eso sí, Manuel Laguna puede rendir este recuerdo a su padre gracias a que no es uno de los miles de fusilados que ocupan la fosa común sin identificarlos, ya que tiene su propio nicho, previo pago del mismo por parte de su madre, que pidió saber dónde estaba enterrado su marido tras conocer que sería ejecutado por mediación de un sacerdote que le atendió mientras estaba en la cárcel.Años después de aquellos hechos, sería el propio Manuel el que sufriría la represión franquista tras aceptar entrar en un grupo de estudio creado por un tío suyo llegado desde México.

Pronto la Policía tuvo conocimiento de la presencia de aquel hombre que no tenían identificado como miembro de la familia, por lo que se personaron en la casa familiar para buscarlo, procediendo a la detención de su madre, María Fernández Grandizo, tras no encontrarlo. Entonces decidió, en un gesto de valentía junto a su hermano, decir que ellos también se iban detenidos si se llevaban a su madre, algo que le llevó a la cárcel de Carabanchel. Allí encontró a su tío y al grupo de personas que conformaban el grupo de estudios . Tras salir en libertad condicional gracias a las gestiones de su madre, se fugó a México junto a un amigo cruzando la frontera de Francia metidos en el maletero de un coche que conducía un tío de su compañero de viaje. Desde allí pasó a México, país en el que tenía familia, y comenzó una vida en el exilio que le llevó a crear su propia familia que hoy cuenta con siete nacionalidades , aunque nunca renunció a su nacionalidad española.

Desde allí mantuvo el contacto con su madre que siguió viviendo en Madrid tras salir de la cárcel, hasta que 17 años después de su fuga le concedieron un permiso para poder volver a España a visitarla. Además, hasta 1971 no pudo cumplir su deseo de visitar Ronda, lugar en el que encontró encontró la tumba de su padre, que pudo reconocer a pesar de que estaba muy dañada por el paso del tiempo. Durante este tiempo les transmitió a sus hijos su propia historia, la de un exiliado español a causa de la dictadura y al que previamente le habían roto su familia en la guerra, para que tomasen conciencia de las consecuencias que tuvo la llegada del fascismo a España, algo que considera importante no olvidar.

Manuel no perdona lo que hizo el franquismo y, en especial, lo que le hizo a su madre por el mero hecho de vincular a su padre a la República. “¿Un judío perdonaría a los nazis?”, dice como respuesta al ser preguntado sobre si pasó página por aquellos hechos.

Una familia formada en el exilio, que logró mantener su afecto por España, hasta tal punto de que Pablo Laguna, un astrofísico que formó parte del equipo de investigación sobre el bosón de Higgs, asistió a los premios Príncipe de Asturias en su condición de “mitad español”.

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