Integración

Mucho más que huertos sociales

  • La asociación Asprodisis participa en el programa para el autoconsumo con un grupo de usuarios

Un hombre muestra alguno de los frutos que se cosechan en el huerto Un hombre muestra alguno de los frutos que se cosechan en el huerto

Un hombre muestra alguno de los frutos que se cosechan en el huerto / Javier Flores (Ronda)

Sentirse uno más de la sociedad sin que sus diferencias sean tenidas en consideración. Es la aspiración que muchas personas con discapacidad, que buscan poder participar de su entorno como cualquier otro de los habitantes. Recibir formación, trabajar, tener su propia vivienda o disfrutar de los momentos de ocio junto a los amigos...

Unas aspiraciones que también conllevan un importante trabajo por parte de los especialistas que trabajan cada día con estas personas para dotarles de las habilidades necesarias para que puedan conseguir sus objetivos en función de sus aspiraciones y al ritmo adecuado.

Dentro de este plan se incluye por parte de la asociación rondeña Asprodisis el cultivo de huertos, una actividad que, lejos de lo simple que pueda resultar a simple vista, esconde un amplio abanico de objetivos. Y es que esta actividad se desarrolla dentro los espacios habilitados por Cruz Roja y el propio Ayuntamiento de Ronda para el cultivo de huertos, lo que permite al grupo de personas que participan en este taller poder interactuar con su entorno y aprender a moverse en el mismo.

La actividad permite la integración con el resto de la sociedad en las mismas condiciones

Allí las personas con discapacidad tienen la oportunidad de convivir con otras, aprender de ellas e intercambiar opiniones sobre el cultivo de plantas , variedades o modos de hacerlo. En la parcela son un grupo más de las decenas de familias que tienen su pequeña plantación. Es una manera de que las personas con discapacidad se integren en la sociedad y ésta también les perciba simplemente como una parte de la misma y no como algo aislado en un mundo creado específicamente para ellos y sus necesidades.

“Podríamos haber hecho el huerto en nuestras instalaciones, en las que tenemos terreno, pero no era el objetivo”, explican desde Asprodisis. Esta actividad también tiene sus propios beneficios personales además de la relación con otras personas, ya que muchos de ellos están aprendiendo un importante conocimiento sobre las diferentes variedades de plantas, el modo cultivarlas, cuándo hay que plantarlas o el momento adecuado en el que hay que realizar la recolección. Además, muchos de ellos también hacen de este modo un acercamiento a los recuerdos de su niñez, ya que vivían en el campo y esta actividad les acerca a aquellos momentos de la infancia, precisamente, cuando ya han entrado en la vejez.

De este modo también han encontrado un modo para mantener su actividad en estos momentos de su vida y ejercitar la memoria, un aspecto importante para adentrarse en la vejez en mejores condiciones de afrontarla.

A ello también se une el propio interés personal de algunas de las personas que participan en el taller, que cultivan sus plantas y obtienen verduras para sus casas, lo que también les reporta la satisfacción de recoger los frutos de su trabajo. No obstante, en este huerto lo menos relevante es la producción que se pueda obtener, ya que sus metas van mucho más allá. Eso sí, incluso una baja producción tiene su enseñanza, ya que les ayuda a aprender que sin la constancia necesaria no se pueden recoger luego frutos o se recogen menos de los esperados.

El taller permite la relación con sus vecinos y el aprendizaje en una doble dirección

En cuanto a la participación en este taller, tampoco hay diferencias con la sociedad en general, ya que son los más mayores los que optan por el mismo, mientras los usuarios más jóvenes se decantan por otro tipo de actividades.

Una formación que va más allá de la propia actividades cultivo, ya que se tienen que desplazar hasta los viveros para elegir las plantas que van a utilizar o también participan en actividades de formación sobre semillas que existen en la zona y que les permite aumentar sus conocimientos sobre las formas de cultivo, plantas que mejor se pueden adaptar al terreno o aquellas que son originarias de la zona.

Es solo uno de los ejemplos de trabajo para la integración de las personas con discapacidad que se realizan desde esta asociación, en la que también se cuenta con un servicio de cafetería que está abierto al público en general y de almuerzos al que también puede acudir cualquier persona que lo desee.

Un ejemplo de que las personas con discapacidad están perfectamente capacitados para realizar los trabajos para los que adquieren una formación.

A ello se une el servicio de lavandería industrial o los equipos de repostería, en los que se emplean a personas con discapacidad que son las encargados de atender los pedidos de los diferentes clientes con los que cuentan.

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