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Un paso adelante en la búsqueda de empleo

  • Cuarenta parados constituyen una asociación · "Tengo el pelo negro para trabajar y nos ponen como jubilados", dice uno de ellos

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Cansados de estar cruzados de brazos esperando una llamada, de entregar currículum a decenas y de realizar búsquedas de empleo por internet, han decidido confiar los unos en los otros. Están ilusionados y con mucha esperanza porque saben que juntos llegarán allí donde no son capaces de llegar las administraciones. Cuarenta historias de las 5.000 que se podrían contar en Rincón de la Victoria. Casi 5 millones en toda España. Los parados de este municipio axárquico ya tienen su propia asociación. Están dando los primeros pasos. El reto es conseguir un trabajo para cualquiera.

La Asociación de Parados de Rincón de la Victoria nació hace apenas un mes. Sus primeros miembros se encontraron a la salida de un Pleno municipal. Descorazonados por la falta de iniciativas para la creación de empleo comenzaron a surgir alternativas para la esperanza. "Tenemos que salir adelante. Podemos crear una cooperativa, organizar cursos de formación entre nosotros, crear un fondo de parados…", fluían las ideas entre ellos. "Somos gente preparada, con mucha experiencia y estamos abiertos a cualquier puesto de trabajo", manifestaba Eduardo López, a quien a punto de cumplir los 50 y con 29 años de experiencia no lo llaman "ni para molestar". "Tengo todavía el pelo negro para trabajar, y ya nos ponen como jubilados", lamenta este vecino que ha trabajado con maquinaria pesada y a quien ahora su carga se reduce a los 426 euros con los que tiene mantener a su familia. Los mismos con los que tiene hacer frente Rafael Ayala de 57 años. Desde los 15 trabajando como dependiente y almacenista. Lleva cuatro años en el paro. Tiene tres hijos también desempleados y ocho nietos. "Ya puedes imaginar lo duro que es no poder ayudarles. Tanto como que no valoren mi experiencia y se remitan a mirarme de arriba abajo. No saben que detrás de un mostrador puedo vender lo que sea", dice un esperanzado Rafael cuya pareja, Natividad Rodríguez, jubilada, ha decidido convertirse en socia colaboradora. Ella también tiene tres personas a su cargo y otros tres nietos. "Nosotros también podemos echar una mano con el boca a boca, visitando empresas o incluso para hacer de niñeras si alguien tiene la suerte de encontrar un trabajo", agrega.

Precisamente esas son las líneas de trabajo marcadas por el colectivo como explica el presidente, Ramón Cabezas. En primer lugar, se trata de compartir experiencias y darse apoyo en la búsqueda de empleo. En segundo, crear un fondo de parados cuyos miembros puedan optar a cualquier trabajo que salga en Rincón de la Victoria. Se pondrán en contacto con el tejido empresarial del municipio y con las diferentes administraciones públicas. Al Ayuntamiento, en concreto, le piden una sede donde reunirse. "Ésta también podría servir para que diésemos cursos de formación para reciclarnos. Cada uno que enseñe a los demás lo que sepa", agrega Ramón que por experiencia sabe que por trabajar una hora diaria y cobrar 85 euros al mes no puede optar a ningún curso oficial ya que no está "desempleado".

La Asociación de Parados de Rincón de la Victoria la integran desde jóvenes veinteañeros hasta aquellos que han superado los 50. Hay licenciados universitarios, camareros, transportistas autónomos, albañiles o dependientes como Elisabeth y su pareja. En febrero fueron despedidos sin ni siquiera tener opción de finiquito. "Hasta eso se lo ha quedado la empresa", lamentaba esta joven con hijos al igual que Josefina Serdio que ya no encuentra una oportunidad laboral "ni en la hostelería". De momento son 40 personas muy capaces y abiertas a cualquier puesto que se presente. Tienen muchas ganas de acabar con la desesperante espera y muchas ideas para encontrar focos de empleo y alguna opción en el mercado de trabajo.

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