Medioambiente

El pulpo supone un respiro para los pescadores afectados por el alga

  • El primer día de la temporada en Marbella se llegaron a recoger 1.375 kilos de este invertebrado y el segundo 1.800 kilos

Barcos en el puerto pesquero de Marbella. Barcos en el puerto pesquero de Marbella.

Barcos en el puerto pesquero de Marbella.

El inicio de la temporada de la pesca del pulpo está suponiendo un respiro para los pescadores de la Costa del Sol Occidental, especialmente de Marbella y Estepona, afectados por la aparición del alga asiática denominada Tugulopterix okamurae. Los pescadores mantuvieron este año la veda hasta el pasado 1 de octubre, un mes más de lo habitual tras el parón iniciado en el mes de julio, para favorecer así la reproducción de esta especie. Y tras un verano en el que los 28 barcos de artes menores de Marbella han permanecido prácticamente amarrados a diario en el puerto pesquero debido a la imposibilidad de faenar en los caladeros, la incertidumbre sobre los efectos que el alga invasora pudiera tener sobre este invertebrado los mantenía en vilo hasta la fecha, pues se trata de una especie que tiene un peso crucial en la economía de la cofradía de pescadores de la costa. Más concretamente, según indicó el patrón de Marbella, Manuel De Haro, las ventas del pulpo suponen más de la mitad de los ingresos de la lonja, la segunda especie que más beneficios reporta a los pescadores por detrás de la sardina. “La temporada ha empezado muy bien y menos mal porque hacía mucha falta”, indicó De Haro.

El pulpo supone la mitad de los ingresos de la Cofradía por detras de la sardina

Según detalló, tan solo el primer día de pesca tras el parón biológico se llegaron a recoger 1.374 kilos del pulpo, mientras que en el segundo día de pesca se recogieron hasta 1.800 kilos de este invertebrado. Unas cifras de media muy similares a las de la temporada anterior, lo que refleja el buen estado de esta especie en las aguas costeras. “A diferencia del trasmallo, donde las redes se llenaban de algas, con las nasas no ocurre lo mismo y parece que donde está el pulpo tampoco hay muchas algas. Para nosotros es un alivio. Si nos hubiéramos encontrado con que tampoco podíamos pescar pulpos tendríamos un problema muy gordo”, manifestó.

En la misma línea se manifestó el patrón de los pescadores de Estepona, Pedro Benzal, quien afirmó que el inicio de la temporada está siendo bueno, aunque al mismo tiempo aseguró que la incertidumbre por los efectos del alga aún no ha acabado pues todo puede cambiar de una semana a otra en función del movimiento de las aguas. “Esta semana ha ido medio bien, pero en parte creemos que ha podido ser porque el mar estaba en calma, como un plato, y no sabemos cómo se va a comportar cuando haya un poco de movimiento”, señaló. En este sentido, agregó que “aún es pronto para hacer una valoración y tendremos que contrastar los resultados de esta semana con los de otra en los que el mar no esté tan en calma”.

La temporada de la pesca del pulpo tiene una duración de un total de nueve meses, con lo que si las mareas y el alga invasora lo permiten los barcos de artes menores de Marbella y Estepona saldrán cada día en busca de este invertebrado hasta finales del próximo mes de junio, cuando se volverá a hacer un parón biológico de tres meses para facilitar la reproducción natural de esta especie así como la sostenibilidad del medio marino.

Por otro lado, cabe recordar que según los datos de la Cofradía de Pescadores de Marbella estos habrían perdido este verano entre 300.000 y 400.000 euros como consecuencia de la aparición del alga asiática en los caladeros de la costa. Esto supone una pérdida de unos 350 euros diarios o 2.400 euros a la semana en comparación con la temporada anterior, lo que también se traduce en pérdidas de empleo y puestos de trabajo pues los patrones de los barcos no pueden permitirse contratar marineros. A esto, además, le suman otros gastos como el arreglo de redes o aparejos del barco que se doblan o acaban rompiendo debido al peso del alga. Una situación que afecta no solo a los pescadores de Marbella y Estepona, sino también a los de Fuengirola que habitualmente acudían a pescar a los caladeros de Cabopino y Marbella.

Tal y como han explicado en varias ocasiones los propios afectados, cada vez que estos lanzan sus redes al mar estas se llenan de kilos y más kilos de este alga que amenaza con poner en jaque a la biodiversidad marina de la zona, y que no deja traspasar el agua ni capturar a los salmonetes, jibias, lenguados, besugos y demás pescados propios de la época. El peso de las algas, además, provoca roturas en las redes y el copo, que es donde habitualmente se acumula el pescado. “Es una pérdida de tiempo y dinero. Lo que antes lo hacías en 20 minutos ahora lo haces en tres horas y con peores resultados”, recuerdan.

Mientras tanto, la situación en las playas ha ido variando en función de las mareas, lo que también ha supuesto un sobrecoste económico para las arcas municipales de los ayuntamientos afectados, que se han visto obligados a poner en marcha un servicio especial de limpieza. Solo en el caso de Marbella este verano, entre los meses de julio y agosto, se llegaron a retirar más de 1.300 toneladas de este alga; mientras que en Estepona esta cifra se incrementa hasta las 3.500 toneladas.

Este alga se descubrió por primera vez en las playas de Ceuta en el año 2015 y en solo cuatro años se ha propagado por toda la Bahía de Cádiz y, en el último año, ha hecho mella en las playas malagueñas de Marbella y Estepona. La titular del Departamento de Botánica y Fisiología Vegetal de la UMA y también presidenta de la Sociedad Española de Ficología (SEF), María Altamirano, fue la primera en identificar este alga que, de momento, no tiene depredador.

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