Alergias

La alergia del ciprés abre la veda de la temida enfermedad primaveral

  • El aumento de las temperaturas, la polinización y los cambios en el clima propician algunas molestias para la salud en la primera estación de año

Las alergias se incrementan con la llegada del buen tiempo. Las alergias se incrementan con la llegada del buen tiempo.

Las alergias se incrementan con la llegada del buen tiempo.

Los niveles del polen de ciprés alcanzan ya niveles altos en gran parte de España, incluida Andalucía, por lo que los alérgicos a este árbol comienzan a no perder de vista los antihistamínicos y sufren estos días una primavera alérgica algo más temprana.

La sangre altera, dicen, pero en realidad más alterar lo que hace es agitar todo el organismo en una coctelera en la que se mezclan los ingredientes del pasado que acabó y el futuro que vendrá.

Invierno y verano se dan la mano en una estación en la que la explosión de colores de las flores, de sol y buen tiempo traen consigo, además de su presupuesta alegría, un considerable cambio en el entorno que incide directamente en la salud. La primavera está al llegar, y ojo porque ya empieza a enseñar los dientes.

Primavera y alergia, cada vez más temprana

Según el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), una de cada diez consultas al médico en Andalucía en esta época del año vienen motivadas por los problemas que ocasiona la llamada astenia primaveral, un mal que, aunque sigue generando polémica sobre su fundamento científico o no, sigue siendo uno de los más temidos por el común de los ciudadanos desde que se acerca la tercera semana de marzo.

Lo que sí es cierto, al menos según una encuesta del propio INFITO, es que la mitad de los andaluces afirma sufrir en primavera trastornos ocasionales del sueño, cuya principal consecuencia es, obviamente, el cansancio.

El malestar es uno de los síntomas más comunes en las alergias primaverales. El malestar es uno de los síntomas más comunes en las alergias primaverales.

El malestar es uno de los síntomas más comunes en las alergias primaverales.

La realidad es que los cambios de temperatura, la polinización y el aumento de horas de luz provocan en muchas personas pequeñas alteraciones físicas y psíquicas que, independientemente de que constituyan o no una enfermedad como tal, suman un conjunto de síntomas (como la somnolencia, la irritabilidad, la pérdida de apetito, el cansancio, dolores de cabeza, problemas de concentración, tristeza o una apatía generalizada) que, como mínimo, resultan molestos.

Según la Fundación Alimentación Saludable, más de un tercio de la población (el 37%) siente más cansancio y falta de energía en la primera etapa de la primavera, lo que ofrece una buena perspectiva acerca de la relevancia de estos problemas que no son más que un proceso de adaptación a los cambios que trae consigo la llegada de la nueva estación.

Para combatirlo, los expertos recomiendan una dieta sana (basada sobre todo en alimentos frescos ricos en vitaminas y minerales, frutas, verduras y pescado) en la que estén presente reconstituyentes como la jalea real, que por las vitaminas, minerales, ácidos grasos insaturados y aminoácidos que la componen pueden suplir las carencias nutricionales que suelen acompañar a la astenia primaveral. Otros preparados naturales que el farmacéutico puede recomendar para aliviar el estado de decaimiento y cansancio propios de la astenia primaveral son el ginseng o el guaraná.

La temida astenia primaveral

La astenia puede ser uno de los problemas más comunes con la llegada de la primavera, pero sin duda el más temido por quienes las padecen son las alergias.

La primavera es la época del año en la que, casi de golpe y porrazo, suben las temperaturas, se alargan los días y apetece estar al aire libre, y las personas con alergias respiratorias se topan de pronto, sobre todo si no hay lluvias abundantes -como está ocurriendo este año,- con la cruda realidad de la polinización.

En Andalucía los causantes del mayor número de alergias por polinización son los árboles como el plátano, el ciprés, el acebuche y, sobre todo, el olivo. Precisamente la alergia del ciprés es conocida como la primera de las alergias primaverales, y ya está dando señales de vida en unos días en los que el sol parece haber vuelto para quedarse en una primavera anticipada.

La llegada del buen tiempo y más horas de luz causan la astenia primaveral. La llegada del buen tiempo y más horas de luz causan la astenia primaveral.

La llegada del buen tiempo y más horas de luz causan la astenia primaveral.

Síntomas más comunes de la alergia

Según la Encuesta Andaluza de Salud, a un 8,1% de la población andaluza su médico le ha diagnosticado algún tipo de alergia crónica, una cifra que está aumentando cada año debido a diferentes factores de la vida diaria como la contaminación o el cambio climático.

Picor en la nariz o en los ojos, moqueo con congestión nasal, tos en golpes o tras haber realizado un esfuerzo, pitos al respirar, cansancio tras llevar a cabo ejercicios moderados, ahogo, enrojecimiento, lagrimeo o molestias a la luz son los síntomas más comunes de las alergias, aunque pueden producirse otros problemas más graves.

Los datos de la encuesta de la Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología Clínica son aún más esclarecedores acerca de la importancia de las alergias en Andalucía.

Según sus análisis, el 35 por ciento de los andaluces tiene algún tipo de alergia y, de estos, el 65 por ciento presenta sensibilidad al polen. El más temido, sin duda, es el del olivo.

Es la segunda causa más común de alergia respiratoria en España y la primera en Andalucía, no en vano es el árbol más común en la Comunidad. Un dato esclarecedor: en la provincia de Jaén, el cultivo del olivo abarca cerca del 80% de la superficie.

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