Salud y Bienestar

La conquista de la buena suerte

  • A propósito de un caso. Así se denomina en la literatura clínica el relato de una experiencia singular. Como la del regreso a la competición de Manuel Cantizano, futbolista, tras sufrir cinco fracturas

Para un futbolista, las piernas son su vida. Con ellas trabaja, a ellas confía su buena estrella, con ellas practica su arte e, incluso, dicen, hace magia. Manuel Cantizano es futbolista, tiene 21 años y corre tras el balón desde los cuatro. Un accidente de coche quebró sus piernas en cinco fracturas el 30 de junio de 2008. Para muchos, eso habría significado el fin de cualquier aspiración a desarrollar una carrera deportiva. Pero no para él. La conjunción de su fuerza de voluntad con la profesionalidad de médicos y fisioterapeutas y el apoyo de su familia ha conseguido que Cantizano, lateral izquierdo, vuelva al deporte de competición. Para su entorno familiar y profesional, es una buena noticia. Para los médicos que han seguido su evolución, un hecho que pocas veces se ha dado en la historia de la Traumatología moderna: superar las fracturas de tibia y peroné de ambas piernas y del fémur derecho hasta convertirlas de nuevo en máquinas de hacer fútbol en menos de dos años.

Manuel Cantizano juega actualmente en un club malagueño, el Unión Deportiva San Pedro. En esta institución abrió su padre su primera ficha, con cuatro años, y a ella ha vuelto, de momento, tras jugar en el Sevilla C. "Siempre me quise dedicar a esto del fútbol. He contado con el apoyo de mi familia, sin duda, pero mis padres han estado pendientes de que no dejase de lado los estudios. Con el tiempo, yo mismo lo he ido teniendo claro: el fútbol es mi profesión, llegaré hasta donde sea posible, pero soy consciente de que es importante tener una formación en la vida, para cuando se termine la carrera deportiva". Y sigue peleando por esa formación. A un bachillerato compaginado con el fútbol en San Pedro (adonde había llegado su familia procedente de Cádiz) sin demasiados problemas le siguieron la Selectividad y la matrícula en Empresariales, primero en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y actualmente en la Universidad de Málaga. "Me gustan los números, las ideas relacionadas con la gestión de los negocios; por eso elegí esa carrera", dice.

A finales de 2003, los ojeadores de dos clubes, el Sevilla y el Real Madrid, se fijaron en Manuel Cantizano, quien, tras saltar del San Pedro al Vázquez Cultural de Marbella, ya había jugado en las selecciones malagueña y andaluza. Al final, cuajó la oferta del Sevilla y algunos meses después Manuel hizo las maletas y se fue a vivir al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la hispalense Isla de la Cartuja. Vida de estudiante pero, sobre todo, de deportista. En aquella época hubo buenos momentos: convocatorias de las selecciones andaluza y española sub 17, campeones de la Liga 2007-2008, tercer puesto en la Liga de Campeones, la Copa del Rey tras ganar 2-0 al Barcelona... Esta última victoria, en los últimos días de junio de 2008, supuso una cima; pero detrás estaba el precipicio. Al volver a casa para las vacaciones, el sueño le jugó una mala pasada al volante: Manuel Cantizano chocó con la mediana de la autopista, entre Estepona y Marbella, y acabó en la cuneta del lado derecho del arcén. Los bomberos tuvieron que rescatarlo de la chatarra desde atrás. "Al principio, en caliente, no me dolía nada, no sentía nada especial".

Pero las radiografías, tras desacartarse lesiones internas, eran elocuentes: las piernas estaban destrozadas. Operado de urgencia en el Hospital Costa del Sol, de Marbella, fue clave para su evolución el "gran trabajo" de fijación de las fracturas en ese centro sanitario. Muy probablemente, la rápida asistencia le salvó la vida.

Quien estuvo a su lado en primer lugar, a la cabecera de su cama, fue su madre. Pero después, estuvo el club. Los servicios médicos del Sevilla pusieron a su disposición inmediatamente asistencia fisioterapéutica y asumieron, a costa del club, el traslado al centro hospitalario de Fremap en Sevilla, a su programa especializado en rehabilitación. "Jamás se me ocurrió dejar el fútbol tras enterarme de lo que me había pasado. Me lo tomé como un obstáculo a superar: la gente tiene problemas, me dije. Yo tengo esto. Y voy a volver a jugar. En seis meses estoy corriendo", explica Cantizano. Tres meses viviendo en Fremap dedicado a la rehabilitación ocho horas al día. A mediados de agosto -el accidente acaeció el 30 de junio-, Cantizano ya se movía sin muletas. En enero de 2009, volvía a correr sobre las pistas del CAR. Esa misma primavera, se reincorporaba a los entrenamientos con el Sevilla.

Los meses pasaban y Cantizano mejoraba pero no jugaba: "No al menos lo que yo quería. Tomé entonces la decisión de quitarme los clavos y los tornillos de los huesos". Otra vuelta de tuerca más, y viene al pelo, a la fuerza de voluntad. Y, para asombro de su entorno personal y profesional más cercano, Cantizano debutaba en competición en mayo de 2010 como titular. Contra el Cartaya.

Hoy, Cantizano está en el Unión Deportiva San Pedro. "Terminó mi contrato con el Sevilla y preferí marcharme adonde pudiera jugar más, donde tuviese la confianza y el número de partidos que yo creía que merecía. Y donde, aquellos que habían dudado, me viesen recuperado". Hoy, este futbolista de 21 años quiere seguir subiendo de categoría y vivir del fútbol. Pero sin olvidar quién es: "Tengo una camiseta firmada por la plantilla del primer equipo, que me regaló el presidente Del Nido cuando, durante la rehabilitación en Fremap, me invitó a ver un partido de la UEFA en el palco de honor del Sánchez Pizjuán. Esa camiseta lleva al dorso mi nombre y mi número, el 3. Me la pondré el día en que vuelva a jugar en ese club. Quiero volver".

más noticias de SALUD Y BIENESTAR Ir a la sección Salud y Bienestar »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios