Huelva

El ictus se convierte en una de las causas de donación de órganos

  • El Infanta Elena ha sido acreditado para la coordinación de trasplantes · El descenso de víctimas en accidentes de tráfico abre nuevas vías para localizar donantes

Las posibilidades de salvar vidas se han ampliado. También se puede decir con otras palabras: el hospital Infanta Elena ha sido acreditado como centro de extracción de órganos para ser trasplantados. Esto supone tanto el final de un largo y complicado proceso, como el inicio de un bello e importante desafío para un buen número de profesionales de este centro sanitario.

Con la inclusión del Infanta Elena -y también de Riotinto- la red de vigilancia de posibles donaciones se ha extendido, brindando mayores oportunidades a pacientes que se encuentran en unas listas de espera que no dejan de crecer como resultado de una mayor esperanza de vida. El enorme descenso de víctimas en accidentes de tráfico ha hecho asimismo, que se haya efectuado un nuevo planteamiento -criterios expandidos- sobre los posibles donantes.

José Ignacio Ortiz Mera es el coordinador de trasplantes del Infanta Elena. Ha asumido con gran ilusión esta responsabilidad ya que éste fue un asunto que le atrajo enormemente desde su época de MIR en la especialidad de medicina interna.

En 2007 comenzaron los estudios sobre la viabilidad de que el Infanta Elena pudiera incorporarse al programa de Donación de Órganos y Tejidos. "Tras todos los preparativos, mandamos el informe final a quien ha sido el coordinador provincial de Trasplantes, Diego Mora. Éste a su vez, lo trasladó a la Organización Andaluza de Trasplantes y quedaron impresionados".

Desde el mes de julio, el Infanta Elena ha tenido un donante. Como ya se ha comentado, el fuerte descenso de decesos por accidente de tráfico ha tenido como consecuencia un menor nivel de posibles donantes, por lo que se abren otras vías.

Ortiz explica que "el perfil del donante ha cambiado. Las personas que fallecen por hemorragia cerebral -ictus- son las que principalmente son potenciales donantes". Esto implica entre otras cosas, que la edad media ha subido ya que las víctimas de accidentes de tráfico suelen ser más jóvenes. En todo caso, la edad no suele ser un tema excesivamente problemático ya que hay órganos que se mantienen en muy buen estado hasta edades avanzadas, como sucede con el riñón o el hígado. Para los tejidos, la edad límite es de 65 años.

Junto a las víctimas de ictus, otros posibles donantes son otros accidentes vasculares, la encelopatía anóxica y meningitis, siempre que no haya infección. "El donante no puede presentar ningún tipo de infección o de tumores -explica Ortiz- incluso se le hace una analítica más completa para descartar la presencia de virus como los de hepatitis, VIH, sífilis o gripe, entre otros". Algunas de estas analíticas deben realizarse fuera de Huelva si se trata de virus poco frecuentes.

Lo que sí es condición ineludible es que el paciente presente una muerte encefálica o muerte cerebral: "Este es el único caso de fallecimiento que está regulado por ley". De hecho, esa certificación debe ser evaluada por tres médicos y tras ser sometida a alguna prueba instrumental. Llegados a este punto, lo que el coordinador de trasplantes del Infanta Elena quiso dejar muy claro es que "que nadie tenga la más mínima duda de que nuestro principal objetivo es salvar la vida de la persona y sólo cuando esto es imposible es cuando nos planteamos la posibilidad de que se convierta en un donante".

Hay otra causa de posible donante. Es la de los trastornos craneales que tienen que ser tratados por los neurocirujanos. Cuando llegan estos casos, son directamente trasladados al Juan Ramón Jiménez o al Virgen del Rocío de Sevilla que si llega el momento, gestionarán las donaciones.

Ignacio Ortiz se siente más que satisfecho con su equipo. Los propios profesionales del Infanta Elena son los que en caso de un donante, extraerán los tejidos: córnea, hueso, piel y válvulas, aparte de los riñones. En este hospital, como en todos los demás, es el cirujano que realizará el trasplante, el encargado de sacar del cuerpo el órgano en el que está interesado: corazón, hígado o intestinos. "En estos casos, no se sabe si el órgano será válido hasta que el cirujano lo mire y le haga una valoración in situ".

Ignacio Ortiz añade que "no suele haber problemas con los tiempos de isquemia, es decir, la duración que tiene un órgano para ser trasplantado". El que menos aguanta es el intestino y el que más, el riñón.

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