Salud y Bienestar

¿Cuáles son los riesgos de una mala nutrición en la infancia?

  • Una ingesta inadecuada condiciona la salud a largo plazo y la probabilidad de padecer obesidad o hipertensión.

Una nutrición inadecuada en la infancia puede condicionar la salud a largo plazo y el riesgo de padecer determinadas patologías como la obesidad, el asma o la hipertensión. Estos son algunos de los datos que recoge el primer Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España, publicación impulsada por la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil, en la que participa la Universidad de Zaragoza, y que dirige Luis Moreno, catedrático e investigador principal del grupo aragonés Genud.

Los datos presentados en este Libro Blanco apuntan a la obesidad en la infancia como el principal problema de salud de los niños en el mundo desarrollado. De hecho, España se sitúa entre los países europeos con un índice más alto de sobrepeso en la edad infantil-juvenil, con una prevalencia de un 26,2% entre los 6 y los 9 años (25,7% en niñas y 26,7% en niños) y un 18% de obesidad (15,5% de las niñas y 20,9% de los niños).

Los resultados de este manual, en el que también ha colaborado la Asociación Española de Pediatría, la Fundación Española de Nutrición y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, destaca que la alimentación infantil en España se aleja del patrón de dieta mediterránea y recibe una clara influencia del modelo occidentalizado.

La alimentación del niño hasta los 3 años es clave para su salud nutricional, además es la etapa en la cual se empiezan a establecer los hábitos alimentarios que mantendrá durante su infancia y que garantizarán un crecimiento y desarrollo adecuados. También contribuirá a prevenir enfermedades como la obesidad, la osteoporosis o la hipertensión.

En la infancia la dieta ha de ser equilibrada e individualizada, conforme el ritmo de crecimiento y los cambios corporales de cada niño. La lactancia materna es la nutrición prioritaria y más recomendada para los primeros 6 meses según los pediatras, por sus numerosos beneficios nutricionales, inmunológicos y psicológicos. A lo largo de la infancia, la alimentación del niño debe tener unas características según las necesidades de cada etapa*. El niño no es un adulto en pequeño, es un organismo en fase de crecimiento y desarrollo, y esto marcará su alimentación y nutrición.

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