Agrupación de Cofradías Obertura sacra con el Vía Crucis oficial

  • Jesús de la Misericordia protagonizó el rezo en la Catedral con una sencilla estética procesionista

El Nazareno de la Misericordia inicia el Vía Crucis en la Catedral. El Nazareno de la Misericordia inicia el Vía Crucis en la Catedral.

El Nazareno de la Misericordia inicia el Vía Crucis en la Catedral. / J. L. P.

“Mira, tú de manifa y yo... viendo un trono, ya ha comenzado la Semana Santa”. Los momentos de Instagram son un recuerdo efímero elevado a curioso guiño cuando en la ciudad conviven dos eventos tan singulares como la manifestación por los derechos de la mujer, que inundó las calles de color morado, y el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías. El Nazareno de la Misericordia cruzaba calle Granada cuando una mujer inmortalizaba el momento con esa frase dedicada a, posiblemente, una amiga que se encontraba en la plaza de la Marina.

Con la aparición de la Cuaresma en el calendario, antes de que las procesiones se cuenten con los dedos de ambas manos, el Vía Crucis que las cofradías de Pasión celebran se convierte en ese primer reto que sabe a prueba para todos: visitantes, público, cristianos y cofrades. El modelo se ha ido asentando con el tiempo y parece ser el acertado, partiendo desde San Julián por el recorrido más corto para llegar al interior de la Catedral, el objetivo de esta celebración.

A las 19:15, tras el rezo inicial en el interior del templo agrupacionista, se abrieron las puertas de San Julián con la aparición de la cruz guía en medio del atardecer. Varias parejas de hermanos de la cofradía de la Misericordia, las de las hermandades agrupadas y sus respectivos hermanos mayores, con algunas ausencias, formaron el cortejo con cirios. A ellos se sumaban los cargos propios de la Agrupación de Cofradías, así como el pintor del cartel de la Semana Santa, José Antonio Jiménez, y la pregonera, Paloma Saborido.

La comitiva convivió con respeto junto a la celebración del día de la mujer trabajadora

La escolanía de Jesús Nazareno de Almogía comenzó a cantar el Christus Factus Est mientras la cruz del Chiquito rozaba el dintel bajo la imagen de San Julián. El respetuoso silencio, obviando aplausos incómodos, marcó la sensación de estar en el tiempo de la reflexión, la oración y la interioridad. Mientras el día se apagaba, la talla de Navas-Parejo marcaba sus rasgos entre las sombras y luces con corona de espinas en plata, adoleciendo de potencias y con una sencillez que le hacía parecer de otro tiempo donde el Barroco imperaba.

A buen ritmo avanzó el cortejo junto a la parroquia de los Mártires mientras el centro histórico imponía respeto, lejos de los miedos iniciales de algunos por la convivencia con la manifestación del 8M. Bajo los varales se sumaba experiencia y juventud a una vivencia común: sentir el mismo peso del Nazareno caído. El entorno, con quienes asistían como público, dejó que desear en el respeto debido al silencio esperado.La comitiva llegó puntual al pórtico catedralicio para iniciar el rezo, si bien la prudencia de algunos devotos desapareció al tener que entrar en la Catedral a empujones antes que el Nazareno de la Misericordia. Eso hace recordar por qué es tan importante vivir la Cuaresma. Tras la recepción de monseñor Catalá se inició el rezo del vía crucis con sus estaciones reflexionadas por pregoneros de la Semana Santa como Manuel Molina, Paco García, Ana María Flores o Paloma Saborido.

Entre las naves de la Catedral imperaron los sones de las escolanías de Almogía y San Estanislao de Kotska, los móviles en alto para buscar la mejor foto y el respeto en el cortejo, reducido durante las distintas estaciones, mientras el libreto que repartieron a los asistentes permitía seguir la lectura y ordenaba las ideas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Culminada la celebración, quedaba la vuelta al templo perchelero del Carmen. La capilla Caeli y las voces de los pequeños convirtieron la que en otros tiempos fuese una procesión en lo que debía ser: un traslado de vuelta a su templo. Las estampas que Jesús de la Misericordia deja son las más deseadas para iniciar la Cuaresma con espíritu de oración.

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