ELISABET MORENO URBANO- ACÓLITA REINA DE LOS CIELOS “El Resucitado necesita un grupo de devotos que trabaje por y para ellos”

  • Reflexiona sobre el papel del nazareno en la procesión del Domingo de Resurrección.

  • Cree que la Reina de los Cielos necesita un empujo devocional.

Elisabet Moreno, delante del trono de la Reina de los Cielos.

Elisabet Moreno, delante del trono de la Reina de los Cielos. / Marina Torres

PARA una gran parte de los malagueños, la Semana Santa acaba cuando la Virgen de los Dolores de Servitas se encierra en San Felipe. Sin embargo, en ese páramo de descanso que es el Domingo de Resurrección, sigue habiendo cofrades que viven la jornada final con la intensidad que merece el Domingo de Pascua.

–Con la perspectiva que da el paso el tiempo, ¿qué balance hace de esta Semana Santa en los templos?

–Creo que muy bueno, principalmente por el hecho de haber estado rodeada de la gente. Sin embargo, nos hemos quedado con la miel en los labios. Lo del 2020 fue peor porque no teníamos nada; eso no quita que nos haya faltado la calle, ponernos la túnica, el ajetreo del templo antes de salir la procesión… Hemos preparado los cultos, algunas cofradías también los tronos, pero a la hora de la salida, todo se quedaba en el interior.

–Es hermana de Pasión, Rico, Esperanza, Calvario y de la Victoria, además de devota de la Reina de los Cielos.

–Sí. He tenido que pasar el trance de “quedarme sin salir” cinco veces esta semana. Pero para mí el Lunes Santo fue el día que peor lo pasé. La hermandad tiene algo distinto en el momento de la salida. Yo digo que es casi mágico porque los instantes previos se viven con mucha emoción, especialmente la misa de nazarenos. Cada día ha tenido algunos momentos que han sido un poco martirio. El viernes estaba ya cansada de llorar tanto.

–¿Le ha sorprendido esta Semana Santa en algún momento?

– Sí, y no me lo esperaba para nada. El Miércoles Santo, la cofradía del Rico celebró la liberación de los presos en el interior de la Catedral. La imagen de Jesús el Rico y la Virgen del Amor en las naves me pareció preciosa. No es un acto que, por lo general, me guste demasiado, pero solo por el ambiente que había, todos juntos, y viviéndolo de esta forma distinta, creo que fue algo digno de destacar.

–También ha habido tiempo para las ausencias. ¿Qué ha echado de menos?

–Ponerme el capirote y decir: “Ya no me lo quito hasta dentro de 8 o 9 horas”. Estar en la calle hasta muy tarde, el sonido del palio… Todas esas cosas nos han seguido faltando.

–¿Cómo es eso de formar parte de cinco hermandades?

–Porque las hermandades a las que pertenezco forman parte de mi vida. Cada una de ellas llegaron de una manera diferente. La Esperanza era la devoción de mi abuela. El Rico era la cofradía de una amiga mía y salir juntas de nazareno era una ilusión enorme, hasta el punto de cogerle ese apego que a día de hoy sigo sintiendo. Ver a Pasión en los Mártires, una parroquia en la que entraba casi todos los días, hizo que me fuera gustando más y más, hasta el punto de regalarme momentos únicos como abrocharme el esparto antes de salir, entrar en la catedral…. Y del Calvario soy porque me encanta la Virgen. No me arrepiento de formar parte de estas cofradías porque también forman parte de mi vida. Nunca me he cansado de ellas y nunca he dejado de sentir lo mismo que el primer día.

–El Viernes Santo todavía está muy reciente

–Sí, fue muy especial. Iba muy bien el día hasta que llegaron las 15:00. Todo era igual que un Viernes Santo “normal”: el cansancio, los nervios, la emoción… Pero cuando llegó la hora en la que suele salir el Cristo de la capilla, se llevó a cabo la oración de la hora Nona. La puerta sonó igual que siempre, solo que en este caso era para cerrarse y no para abrirse. En ese instante fui consciente de que no íbamos a salir y me entró un poco el bajón. Pese a esto, fue muy bonito y especial.

–En su vida también está la Reina de los Cielos.

–Sí, es una Virgen muy desconocida y olvidada. Mi historia con Ella empezó con un itinerario. No recuerdo si era el año 1999 o 2000, el caso es que en la parte del Domingo de Resurrección aparecía una foto suya. Yo no sabía quién era y me sorprendió su belleza. Mi tío me explicó que era la Reina de los Cielos y que estaba en San Julián. Sin embargo, la iglesia siempre estaba cerrada. Un día decidimos entrar por las dependencias de la Agrupación y por fin pude verla. No me olvidaré nunca de Antonio, que me dejó ver a la Virgen ese día.

–Y Jesús Castellanos.

Recuerdo el día que me presentaron a Jesús Castellanos. Yo era muy pequeña y no tendría más de 10 u 11 años. Me dijeron: “Este es el señor que cuida de la Virgen”. Por aquel entonces San Julián estaba en obras y la Imagen se encontraba en una sala del museo, ataviada y perfectamente presentada. Entonces Jesús me dijo que fuera con él cuando tuviera que vestirla, así le ayudaba y le hacía compañía. Fueron varias las ocasiones en las que estuve pero los estudios me obligaron a apartarme un poco. Justo cuando tenía pensado volver, él falleció. Guardo un bonito recuerdo de aquella época.

–¿Por qué existe ese desconocimiento hacia la Virgen del Resucitado?

Creo que la Agrupación no ha conseguido encontrar la clave. Han cuidado su devoción pero quizá no le han dado ese enfoque que creo que necesita. Personalmente, considero que la Reina de la Cielos necesita un grupo de devotos que trabaje por y para ellos. Si esa comisión se va repartiendo cada año o cada cuatro años, se acaba convirtiendo en una carga, por mucho que sea un honor sacar adelante la procesión del Resucitado. Ahora bien, es cierto que, a estas alturas, es complicado crear un grupo de devotos.

–¿El problema es el modelo?

–Sí. Yo no digo que se desvincule de la Agrupación, pero sí que la comisión que se encargue de su cuidado sea algo más independiente y se vuelque más con Ellos. Creo que todavía no se ha dado con la tecla. Por el 25 aniversario de la talla, la Agrupación le regaló un cetro. Era muy bonito, pero creo que la Virgen necesita muchas cosas antes que un cetro, como un ajuar completo o, especialmente, un empuje devocional. Eso se consigue con un horario de las iglesias más amplio, facilitando el acceso de la gente.

–Abro debate de 2019. ¿Nazarenos en el Resucitado?

–A mí me encanta ver los capirotes blancos en el Domingo de Resurrección, aunque sé que estoy hablando de gustos. El Obispo tiene razón cuando dice que no deberían salir penitentes pero esa parte de tradición hace que me guste ver nazarenos con el Resucitado y la Reina de los Cielos. Algún año dejaré le incensario y saldré de nazarena con Ella. 

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