Semana Santa en Málaga Un Jueves Santo sin legionarios

  • Desde 1971 no se cancelaba la llegada por mar de las tropas del tercio, una tradición de la Semana Santa malagueña iniciada en 1930

Legionarios, a bordo del ‘Furor’, un Jueves Santo.

Legionarios, a bordo del ‘Furor’, un Jueves Santo. / J.C.C.

Hoy 9 de abril debería haber sido el día. Hoy Jueves Santo, el puerto tendría que haber recibido al barco de la Legión para escenificar una tradición que este año se ha visto cancelada por la crisis del coronavirus. En estado de alerta nacional y con el recuerdo de miles de malagueños en busca del mejor sitio para ver el desembarco de las tropas legionarias, hoy, el muelle número dos, vacío de barcos añora ese multitudinario evento.

Y aunque aún nos queda por conmemorar el día de la Virgen del Carmen, una jornada en la que se engalanan los buques atracados en los muelles y que, varios días después, escenifica la procesión oficial de la patrona de los hombres de la mar en el puerto, el desembarco de la Legión de 2020, en esta ocasión quedará teñido por la memoria de muchas personas fallecidas en una ciudad en cuarentena.

Y como este año no ha podido ser, quizás, el relato de lo que se vivió el 18 de abril de 2019 sirva para empezar a contar los días que faltan para que los legionarios vuelvan a repetir una tradición que se remonta a 1930, un acto que este año hubiera cumplido 77 escenificaciones.

Anunciada en primicia por Málaga Hoy el 26 de marzo la principal novedad de aquel desembarco (el barco más moderno de la Armada, el Buque de Acción Marítima Furor P-46 sustituía al veterano Contramaestre Casado que durante ocho años consecutivos había traído a las tropas del Tercio), las reuniones para organizar este complejo evento comenzaron a sucederse tanto en los despachos como a pie de muelle. Y aunque la logística del acto en sí está ya muy estudiada, responsables de la Cofradía de Mena junto con miembros de las Fuerzas y Cuerpos Seguridad del Estado, técnicos del puerto y otras instituciones ultimaban semanas antes del día señalado todos los más mínimos detalles.

Amanecido un nublado 18 de abril, y ya con el muelle del Palmeral de la Sorpresas dispuesto para el evento, las autoridades y miles de malagueños tomaban posición para recibir a la Compañía de Honores del Grupo de Caballería Ligero Acorazado Reyes Católicos de la Brigada de la Legión que llegaba embarcada a bordo del Furor.

Saludado por las sirenas de los buques de crucero Silver Spirit y Costa Favolosa a los que se les unieron el barco de carga rodada Festivo y el Melillero, amarrados todos ellos en diversos muelles malagueños, el Furor, con la tropa legionaria formada en su cubierta entraba por la bocana del puerto bajo los sones de “el novio de la muerte”. Maniobrando con lentitud y acompañado por el remolcador Vehintiocho, este barco entregado oficialmente a la Armada el 21 de enero de 2019 se estrenaba en aguas malacitanas trayendo a su bordo a la Legión.

Cumplimentado el atraque en el muelle número dos bajo la atenta mirada de la multitud allí congregada, los legionarios, uno a uno, comenzaron a realizar su marcial desembarque para, una vez formados a pie de muelle, desfilar con su característico paso con destino a la Plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, lugar donde se celebraría el segundo acto de esta tradición.

Sin saber si este año habría vuelto el Contramaestre Casado, que tras una muy importante reparación parece que ampliará su vida útil hasta 2022, hoy Jueves Santo, el puerto y los malagueños se ha quedado sin su desembarco. Un acto militar con fines religiosos que, iniciado en 1930 y suspendido hasta 1942 (en 1971 tampoco hubo desembarco), constituye una de las más significativas señas de identidad de la Semana Santa de Málaga que ya espera el regreso el año que viene de el barco de la Legión.

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