Traslado del Cautivo 2019 Bajar desde Jerusalén

  • Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad visitan a los enfermos en el Hospital Civil durante su traslado

  • Los claveles rojos volvieron a protagonizar la jornada desde las aceras

El traslado del Cautivo

El traslado del Cautivo / Marilú Báez

Lento y cadencioso, en silencio, sin las prisas de ser primavera, escondido entre los visillos de las ventanas, el Sábado de Pasión madruga para resolver las deudas pendientes. Mientras la luz despunta al este, en el dintel de San Pablo van apareciendo las siluetas recortadas en el negro de la penumbra.

En el corazón se guarda ese pellizco de saber que hay una explicación que dar. Ellos llegan en un mutis sólo interrumpido por los aplausos. Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad Coronada se presentan ante su pueblo para acabar con tantas preces que esperaban una escucha.

La corporación del Lunes Santo de Semana Santa tiene en su haber seguir el proceso contrario al que indicó San Juan en su evangelio: mientras que los discípulos de Cristo subían de Efraín a Jerusalén, los hermanos del Cautivo bajan desde esa ciudad sagrada a la realidad del barrio de la Trinidad, hecho de esencias y construido por una sociedad familiar que venera, reza, habla, canta, llora y hasta ríe con el Señor de Málaga. Hecho de historias inmateriales, guardadas en la memoria y convertidas en ramos de claveles rojos que volverán a sus pies.

El Cautivo inicia el acto ante los enfermos en la puerta del Hospital Civil. / JOSÉ LUIS PÉREZ

Una vez con el trono en la calle, el obispo Jesús Catalá inició la eucaristía en la escalinata de acceso al templo con amplia presencia de sacerdotes, incluyendo al vicario general, José Antonio Sánchez, y el delegado diocesano de hermandades, Manuel Ángel Santiago. Entre los símbolos dedicados, el prelado invitó a hacer el acto del perdón entrelazando las manos para separarlas poco a poco y “abrir el corazón” al mensaje que estaba por llegar.

Entre las lecturas de la jornada se encontraron las de Ezequiel, que invitó a unir al pueblo de fieles entre sus cercanos y el Salmo que indica al Señor como pastor de su rebaño. El Evangelio, que narra la subida a Jerusalén, pone a Caifás como verdugo de Jesús.

En ese contexto, Jesús Catalá resaltó la importancia de Jesús Cautivo como sanador de quienes visitaría minutos más tarde en la puerta del Hospital Civil: “este Jesús, cautivo de amor, no sólo cura enfermedades físicas, sino que sana y cicatriza heridas mucho más grandes”, refiriéndose a las del alma de quienes se congregaron hasta la imagen. “El misterio del hombre sólo se esclarece con el misterio del verbo encarnado, hecho hombre. Sin la figura de Jesucristo no se entiende nuestra vida”.

Y es este misterio el que se transforma y humaniza gracias a la talla de Martín Simón cuando, finalizada la eucaristía, el cortejo comienza a caminar por su barrio. Tras escuchar las notas de Ennio Morricone o el Pie Jesu de viva voz, la banda de cornetas y tambores de Jesús Cautivo puso las notas de la Marcha Real para que los primeros claveles volasen a sus plantas.

Las fotos del traslado del Cautivo Las fotos del traslado del Cautivo

Las fotos del traslado del Cautivo / Marilú Báez

Ahí, entre las calles que comienzan a verse invadidas por el mal del apartamento turístico, frente a los numerosos solares anquilosados en la mente de la clase política –la misma que no dudó en convertirse en farándula en un acto de “no campaña” al inicio del cortejo–, quedaba un rayo de esperanza en la mirada de los fieles que esperaban en las aceras. Apretados, sin dejar espacio para que nadie cruce, con la mirada al fondo, donde calle Jaboneros nace junto a Jara, los familiares retomaban la tradición de esperar a que su Rey se haga algo más humano y se acerque a ellos.

Con el trono avanzando a tramos de tambor y marchas, en las aceras se imploraba un momento para detenerse. En la pausa, el momento de lanzar los claveles, mirar al cielo y pedir por quienes hoy no están y se fueron demasiado pronto, aunque se les guarde en el corazón.

Traslado del Cautivo Traslado del Cautivo

Traslado del Cautivo / Marilú Báez

En una saeta a la entrada de Don Juan de Austria, el recuerdo para el cantaor Antonio de Canillas, cuya voz no sonará por primera vez ante Jesús Cautivo. Un homenaje de cercanía y cariño. Una historia que sigue perdiendo nombres ilustres entre las calles de la ciudad.

Allí, en una acera, una mujer esperó con paciencia sentada en su silla de ruedas. Abrigada para no perjudicar su salud, con sus flores en la mano. Sin preocuparse de la hora, aún temprana. Mirando entre el público cuándo va a llevar el Cautivo al que tanto venera. Cuando llega a su altura, su mirada se fija en la del Señor.

Un saetero homenajeó al cantaor Antonio de Canillas con unos versos ante el Cautivo

Allí se para el tiempo mientras un hermano de la corporación, con la mejor voluntad, le solicita el ramo para que procesione con su devoción particular. En ese instante, Cristo desciende para ponerse a su lado, de la gloria al mundo terrenal.

Tras varias saetas en la avenida Gálvez Ginachero, el trono se adentró en la plaza del Hospital Civil, donde los enfermos esperaban desde su particular tribuna y el personal sanitario –y personas con batas blancas– accedieron a los varales en su particular penitencia. Antonio Cortés y Diana Navarro dedicaron sendas saetas a las imágenes mientras la lectura del Evangelio se destinó a recordar que, en la ayuda prestada al prójimo, se encuentra Jesús.

El párroco de San Pablo bendijo las medallas que se impusieron a los allí presentes quienes, con lágrimas en los ojos, aceptaron un clavel como el mejor presente: ese mismo que ha estado en contacto, por unos segundos, con el Señor de Málaga.

Las fotos del traslado del Cautivo Las fotos del traslado del Cautivo

Las fotos del traslado del Cautivo / LM Gómez Pozo

Mientras el presidente de la Junta de Andalucía observaba desde la tribuna el trono marcharse, los espectadores demandaban con excesiva ansia una estampa, con corte especial y fotografía original, para guardar en los cajones de los recuerdos perdidos. Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad volvieron a adentrarse en su barrio con la banda sinfónica de la corporación para no dejar un vecino sin poder poner a su lado, para humanizar su petición y hacerla acción de gracias.

Pasado el mediodía, con las calles aún llenas y gente dispuesta a acompañarlos hasta el final, la corporación llegó hasta su casa hermandad para garantizar el regreso. Ese reencuentro que se produce el Lunes Santo, este año con el sol de la tarde, entre quienes subieron las calles de la Trinidad y quien se descubrió bajando desde Jesuralén.

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