Entre bambalinas

Después de Ti

  • Málaga pretende pasar de la nada al todo, y la Victoria marcó el camino a seguir

Santa María de la Victoria antes de entrar en su Santuario.

Santa María de la Victoria antes de entrar en su Santuario. / José Miguel Ramírez (Málaga)

Ocurrió, y no fue un sueño aunque lo pareciese. La Patrona ascendió hasta su Santuario y Málaga recupera así el culto externo. Lo hizo tímidamente y sin hacer mucho ruido ni demasiados alardes. Por respeto y por prudencia. Lo hizo tras bajar de forma privada a la Santa Iglesia Catedral, hace ya un par de semanas, para presidir los solemnes cultos en su honor. Santa María de la Victoria lo hizo, por encima de todo y de todos.

Después de Ti, Señora, grandes devociones de la ciudad protagonizarán otro amanecer en apenas siete días para llenar ese vacío que dejaste en el primer templo de la Diócesis. También de la forma más austera posible y por el camino más corto. Casi que asustados por estar en la calle. Y no debe imperar esta sensación entre los cofrades, que supieron estar y sabrán hacer las cosas cumpliendo con todas las exigencias derivadas de la pandemia. No olvidemos que el mayor patrimonio que tienen las corporaciones son sus hermanos, y todas velan por ellos.

Pero cómo es esto que, tras los citados traslados de madrugada del mes de septiembre, Málaga comenzará una cuaresma otoñal. Sí, el 20 de septiembre arrancará esa cuenta atrás para que el 30 de octubre salgan a la calle hasta 16 sagrados titulares en sus tronos. La procesión magna ‘Camino de la Gloria’ supone el culto público externo más multitudinario del centenario. Y se celebraría en siete semanas. No obstante, esta fecha es solamente una proposición, que debe ser aprobada por la Diócesis de Málaga y las autoridades, si las condiciones sanitarias así lo permitiesen.

Y con la Iglesia hemos topado. El famoso decreto sigue vigente, con lo que todo culto público externo debe permitirlo expresamente la autoridad eclesiástica. Las hermandades tienen que comenzar a trabajar y a preparar sus cultos, ordinarios y extraordinarios, con un cortapisas constante. Resulta ciertamente complicado. Pero también hay que ser conscientes que es muy utópico pasar de la nada al todo. Tal y como está planteada la situación, de trasladar a la Patrona de forma privada, a hacerlo de forma pública con la máxima austeridad y poner en la calle 16 tronos de Semana Santa pasarían solamente dos meses, los que transcurren desde finales de agosto a finales de octubre.

Lo cierto es que la fe mueve montañas, que los cofrades tienen ganas de vivir todo aquello que se les arrebató de forma abrupta, y que ven cómo se fuerza una situación sin garantías. Y si tiene que ser, será, pero que se produzca una desescalada real. Hay que demostrar que se pueden realizar cultos externos en la calle a cualquier hora del día, y poco a poco ir engrandeciendo sus estéticas. Porque hay una cosa que muchos no saben, y es que muchos malagueños necesitan de sus devociones, y no les importa demasiado si procesionan en andas o en tronos, simplemente hacen pública manifestación de fe junto a Ellos. Eso les tranquiliza y les reconforta.

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