Salir de cofradías

Por cada esquina una postal

  • La Semana Santa malagueña encierra en cada una de sus calles y en cada rincón un escenario distinto que hace disfrutar de cada cofradía en lugares que van más allá de los enclaves más populares.

La Semana Santa malagueña encierra en cada una de sus calles y en cada rincón un escenario distinto que hace disfrutar de cada cofradía en lugares que van más allá de los enclaves más populares. La Alameda Principal y la calle Larios son puntos de paso obligado para las hermandades. Pero hay otros sitios para disfrutar de ellas. Son esos enclaves llenos de sabor. Aquí tiene los más destacados.

DOMINGO DE RAMOS

El primer día de la Semana Santa de Málaga se caracteriza por ser un amplio abanico de estilos en la calle. La Pollinica abre la mañana en un recorrido que casi alcanza las cinco horas y que ha modificado para volver por las calles de Casapalma, Cárcer, Madre de Dios y Plaza de Montaño de camino a su casa hermandad de la calle Parras. Calles que requieren un esfuerzo por su inclinación y sus curvas. La Virgen de Lágrimas y Favores es un ejemplo de alegría a lo largo de todo su recorrido. Su descenso por la calle Nueva hasta llegar a la Plaza de Félix Sáenz permite contemplar el cuidado conjunto de esta Dolorosa que además, incorpora a su itinerario la calle Sagasta, tras culminar la rehabilitación del edificio de Félix Sáenz. En el barrio de El Perchel el paso de la Cofradía del Huerto por la capilla de los Dolores del Puente es uno de los momentos más entrañables antes de adentrarse en la calle San Jacinto.

Las calles cortas sinuosas son el marco perfecto para disfrutar de las cofradías del Dulce Nombre, Salud o Salutación. Esta última, cuando se adentra en calles como Curadero o cuando realiza su estación ante el Monasterio de San José. Casi al final de su salida, la Salud discurre por las calles Liborio García, Nueva y Cisneros antes de adentrarse para acabar en su barrio de la Trinidad. De vuelta a Capuchinos la Hermandad del Dulce Nombre avanza por la renovada Plaza de la Merced y la calle Madre de Dios ya con la luz de la noche.

Para terminar, dos ejemplos de dificultad. Por un lado, la Hermandad del Prendimiento, de vuelta, en la subida por la calle Carrión, y la Humildad recorre calle Granada buscando la Catedral. Una vía en la que apenas existen los márgenes.

LUNES SANTO

La calle Frailes hierve para ver a la Cofradía de los Gitanos. El multitudinario encierro de Er Manué como le dicen al Señor de la Columna y a la Virgen de la O hacen de este momento es una cita ineludible. El entorno de la Catedral es un punto muy plástico para contemplar a las cofradías de Crucifixión y Pasión. Tanto su discurrir por las calles aledañas como su estación en el primer templo. El barrio de El Perchel cura sus heridas en las horas que dan paso al Martes Santo. Los Dolores del Puente enmarcada entre lo que aún persiste del barrio malagueño conforma una de las estampas más auténticas del día. Por su parte, la comunidad universitaria rinde honores a la cofradía de los Estudiantes en la Plaza del Obispo. Una de las citas más multitudinarias del Lunes Santo. A través del puente de la Aurora, Jesús Cautivo, desafía a la tarde y la madrugada y lo recorre con su particular cadencia al caminar. Acompáñelo de vuelta, aunque sea tarde. Verlo subir por la calle Trinidad a las 3:00 es impresionante.

MARTES SANTO

Por el barrio de la Victoria transcurre la Cofradía del Rocío que deja grandes estampas a su paso por el Altozano y la Cruz Verde. Buscando de vuelta su oratorio de Pozos Dulces, la Hermandad de las Penas sale de la Catedral y transcurre por San Agustín, sin apenas espacio, mientras poco a poco avanza hasta girar por la calle Granada. La Hermandad de Nueva Esperanza protagoniza un encuentro con la Cofradía de Zamarrilla en la ermita de esta corporación en la calle Mármoles. El barrio de La Victoria vuelve a ser protagonista con El Rescate. La ajustada curva de salida desde la calle Agua y la organización del cortejo mientras desciende por la calle Victoria es un momento de gran interés. Al igual que lo es ver a la perchelera hermandad de la Estrella abandonar por unas horas su barrio y regresar a él por el mismo sitio, el puente de la Esperanza. Cierra la jornada la cofradía de la Sentencia. La modificación de su recorrido desde hace unos anos dejó como estampa la subida por las calles Casapalma y Cárcer y su paso por el Teatro Cervantes, que a pesar de lo inclinado no resta belleza a la cofradía.

MIÉRCOLES SANTO

Esta jornada acaba con las primeras luces del Jueves Santo. Y es entonces cuando se encierra la cofradía de la Expiración. Una hermandad que recorre el entorno de la Catedral en la madrugada y que este año cambia su recorrido de vuelta para cruzar por el Puente de la Esperanza y evitar así la soledad de la Alameda Principal. Para empaparse de su particular seña de la hermandad de los Salesianos es recomendable callejear y acompañarla de vuelta a su templo desde la plaza de la Merced dirección a la calle Madre de Dios, Dos Aceras y Carrera de Capuchinos.

Las dimensiones del trono del la Virgen de la Paloma ya son de por sí un aliciente para ver a esta cofradía por su maniobra de salida. Por lo limitado del espacio, desde la Plaza de San Francisco hasta Carretería, es un punto a destacar. Un de ellos momentos álgidos de la Semana Santa en general y del Miércoles Santo en particular es la liberación de un preso a cargo de la imagen de Jesús El Rico en la céntrica Plaza del Obispo. La Sangre es otra de las corporaciones que recupera para su recorrido de este año la calle Sagasta, un buen lugar para verla continuando con su paso por Puerta del Mar. En ese mismo entorno pero aún con la luz del día discurre el cortejo de las Reales Cofradías Fusionadas que nutre de colorido las calles de la feligresía de San Juan.

JUEVES SANTO

En esta jornada la Catedral vuelve a ser una aliada como ocurre con las cofradías de Viñeros o Santa Cruz que en su interior viven momentos de gran belleza. La Sagrada Cena hace suyos dos puntos de la ciudad; las calles Casapalma y Cárcer al terminar el recorrido oficial y el tramo de Cisneros y Fajardo, ya buscando su encierro. Rodeada de una gran expectación, fuera ya del recorrido oficial, la Congregación de Mena recorre el lateral norte de la Alameda en donde realiza un triple encuentro con las hermandades de la Misericordia y la Esperanza. Esta última hace suya la calle Carretería de camino a su basílica. Por su parte la Misericordia tiene uno de su puntos álgidos en la calle Ancha del Carmen. La hermandad de Zamarrilla realiza una maniobra muy costosa al inicio de la subida por la rampa de la Aurora. Cuando ya el viernes le ha ganado la partida al Jueves Santo, y desde la parroquia de San Juan , sale a la calle el Cristo de la Vera+Cruz que este año ha sido restaurado por Miñarro.

VIERNES SANTO

El silencio absoluto de Dolores de San Juan contrasta con las voces de las Hermanitas de la Cruz que cantan al paso de las imágenes en su convento de la plaza de Arriola. El Parque de Málaga olvida su bullicio diario y es recorrido de principio a fin por la cofradía del Sagrado Descendimiento. El Altozano en esta ocasión se viste de luto para el paso de las cofradías del Amor y del Monte Calvario. Ésta última a su vez, incorpora a su recorrido la calle Panaderos antes de salir a la Alameda Principal e iniciar el recorrido oficial.

En la Trinidad, la Cofradía de la Soledad de San Pablo encuentra en su paso por la propia calle con el nombre de su barrio uno de los puntos más vistosos tanto en su recorrido de ida como de vuelta. El grupo escultórico de la hermandad de la Piedad va dejando poco a poco su barrio del Molinillo, pero antes de despedirse ofrece grandes estampas cuando callejea por San Bartolomé y por los alrededores del mítico mercado de Salamanca. La Alcazaba y el Teatro Romano se convierten en telón de fondo monumental para la Cofradía del Santo Sepulcro. Para cerrar el Viernes Santo, la Virgen de los Dolores de Servitas. Impecable en su discurrir por las calles que custodian la antigua muralla de la ciudad, como Arco de la Cabeza, mientras todo se apaga a su paso. El Domingo de Resurrección, Jesús Resucitado y la Virgen Reina de los Cielos generan un estampa muy colorista en su salida desde la iglesia de San Julián.

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