Contenido ofrecido por Fundación Integra

El empleo que da valor a las segundas oportunidades

  • Fundación Integra colabora en la integración real en la sociedad de personas vulnerables a través de un itinerario de integración personalizado, formación y fortalecimiento emocional

Fundación Integra apoya a mujeres víctimas de violencia de género para que tomen las riendas de su vida a través de la inserción laboral. Fundación Integra apoya a mujeres víctimas de violencia de género para que tomen las riendas de su vida a través de la inserción laboral.

Fundación Integra apoya a mujeres víctimas de violencia de género para que tomen las riendas de su vida a través de la inserción laboral.

Fundación Integra, es una entidad social que nace en 2001 con el fin de ofrecer una segunda oportunidad a personas que se encuentran en exclusión social, como exdrogodependientes, reclusos y exreclusos, personas sin hogar, mujeres víctimas de violencia de género o personas con discapacidad. Todas ellas, a través de la integración laboral, vuelven a retomar las riendas de su vida.

Son personas, explican desde la Fundación, "que viven o han vivido situaciones muy complicadas que dificultan que puedan acceder a un empleo digno que les permita salir adelante". Para conseguir esa meta, la entidad trabaja en red forjando alianzas y en colaboración con entidades sociales –que son las que atienden de forma más asistencial a estas personas–, y las empresas, que ofrecen las oportunidades laborales.

¿Cómo trabaja la Fundación?

La mujer que llega a Fundación Integra ha sido derivada desde otras entidades especializadas en asistir a mujeres que han sufrido violencia. Al comienzo la entrevistan para conocer su pasado, sus necesidades… Diseñan, junto a ella, un itinerario de integración.

Se forma en habilidades sociolaborales en la Escuela de Fortalecimiento y, cuando está preparada, la envían a los procesos de selección que les pasan las empresas colaboradoras, que les contratan no por caridad, sino por su valía profesional. De esta forma, esas mujeres que han pasado por un proceso vital tan importante, se integran como una más en la empresa con total anonimato. Por último, desde la Fundación realizan un seguimiento para asegurar que la contratación ha sido un éxito.

El papel de la empresa

Para el 80% de las mujeres que sufren violencia, un empleo es la salida definitiva. Fundación Integra, gracias a sus empresas colaboradoras, les ofrece la posibilidad de tener un trabajo que les va a permitir un mejor futuro. Para una mujer que ha sufrido violencia tener un empleo es esencial para comenzar una nueva vida, sin victimismo, entrando en el sistema de forma normalizada.

Así lo entiende también la presidente ejecutiva de la Fundación Integra, Ana Botella, para quien "no hay medida social más importante que el empleo. La única independencia real es la económica. Ninguna mujer víctima de violencia es capaz de salir de esa situación sin un trabajo. Las empresas, en este sentido, juegan un papel clave como generadoras de oportunidades laborales".

En esa línea, Indra –una de las 12 empresas patronas de la Fundación Integra desde 2001– colabora dando oportunidades de trabajo a personas que se encuentran en riesgo de exclusión social y personas con diversidad funcional. Durante este periodo Indra ha contratado a más de 200 personas en colaboración con la entidad. Además de ofrecer oportunidades laborales a esas personas en riesgo de exclusión social o con diversidad funcional, Indra también colabora con la Fundación Integra en diferentes iniciativas y aportando recursos tecnológicos que contribuyen a mejorar la empleabilidad de estas personas y a facilitar su integración laboral en otras empresas.

Para Indra, señala Santiago Huertas, director de Captación de Indra, "la diversidad es un elemento que impulsa la innovación y un factor clave para poder desarrollar tecnología propia y crear valor para los clientes con un modelo de negocio diferencial. Por ello, la diversidad es también una de las directrices del modelo de Recursos Humanos y Gestión del Talento de Indra, que promueve la igualdad de oportunidades y la no discriminación". Indra es, además, prosigue Huertas, "una empresa socialmente responsable, está comprometida con la diversidad de género y promueve el desarrollo profesional de las mujeres". Por ello, "a través de su colaboración con la Fundación Integra y como parte de la Red de Empresas por una Sociedad Libre de Violencia de Género, impulsada por el Ministerio de Sanidad, apoya a las mujeres en riesgo de exclusión, como es el caso de las mujeres víctimas de violencia de género".

Los procesos de selección de Indra se basan en la igualdad de oportunidades y la no discriminación, por lo que están adaptados a las necesidades de los candidatos y son realizados por profesionales que han recibido formación y sensibilización sobre gestión de la diversidad.

Para Huertas, Indra fomenta, también, "una cultura empresarial responsable y diversa con sesiones de formación y campañas de sensibilización dirigidas a todos los profesionales y, de forma específica, a los equipos que intervienen en la incorporación de nuevos profesionales en las distintas áreas de negocio". En todo caso, concluye, aunque es un asunto que se trata con la máxima confidencialidad, según los datos facilitados por la Fundación Integra, "el 44% de los contratos realizados por Indra a personas en exclusión social han sido para mujeres víctimas de violencia de género".

Más información: www.fundacionintegra.org

Perfiles

"Sin un trabajo una mujer maltratada no podría seguir adelante"

Sonia. Con el padre de sus dos hijos nunca tuvo ningún problema. Sin embargo, lamenta, "con mi segunda pareja viví un verdadero infierno de palizas, malos tratos e insultos durante cuatro años". La única palabra con la que Sonia puede definir esa experiencia es "horrible". Se quedó sin autoestima, "pensaba que no servía para nada, que era fea, que estaba gorda". Hasta que llegó el momento y, gracias a la Fundación Integra, reunió todas las fuerzas que pudo. "La formación recibida fue todo para mí, porque aprendí a hacer un CV, a cómo comportarme en una entrevista de trabajo y pude recuperar muchísima fuerza interior". A los seis meses ya estaba trabajando, "algo que me cambió la vida", reconoce. "Sin un trabajo una mujer maltratada no podría seguir adelante. Mi trabajo me ha hecho libre, como un pajarito".

En la imagen, Sonia. En la imagen, Sonia.

En la imagen, Sonia.

"Con ayuda ves que hay vida más allá y recuperas la esperanza"

Mar. Había concluido la carrera universitaria y el máster cuando conoció al padre de su hijo. "Al principio ves que es tímido, introvertido, pero se porta muy bien conmigo y me dice que se quiere casar". Mar simplemente se enamora y pronto se da cuenta que está atrapada en una telaraña tóxica. "Mi vida era insostenible porque recibía maltrato físico y psicológico, al igual que mi hijo". Un día, tras siete años, se armó de valor y se fue de su lado, incluso a otra región. Su segunda vida comenzó cuando conoció la Fundación Integra. "Te acogen con los brazos abiertos, te escuchan, te dicen lo mucho que vales, comienzan a recomponer tu vida... Son mis ángeles de la guarda". Gracias a la formación que recibió y a su actual trabajo, celebra su independencia económica y siente que ha resurgido de las cenizas como el ave Fénix. "Les pido a las mujeres que se encuentren en la misma situación, que vayan a la Fundación y luchen por sus hijos y por la causa. Con ayuda ves que hay vida más allá y recuperas la esperanza”.