Sociedad

Tres muertos en un tiroteo junto a la prisión cántabra de El Dueso

  • Los fallecidos, dos hombres y una mujer, estaban en una furgoneta en las inmediaciones del penal. Uno de los fallecidos cumplía condena por cuatro asesinatos.

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Dos hombres y una mujer han sido asesinados a tiros en Santoña (Cantabria), a pocos metros del penal de El Dueso, cuando se encontraban en una furgoneta y un hombre ha disparado contra ellos para huir después en un coche de gran cilindrada, en el que le esperaba un cómplice.

Los dos hombres muertos en el tiroteo tenían antecedentes penales, por lo que la Guardia Civil baraja, como primera hipótesis, que el crimen haya sido cometido por un ajuste de cuentas, según ha informado la Delegación del Gobierno en Cantabria.

La furgoneta, una Renault Traffic de color blanco, con los cristales tintados, estaba parada en el arcén a unos 150 metros de los muros de la prisión. A las 9:40 se detuvo junto a ella un vehículo de gran cilindrada en el que viajaban dos hombres; uno de ellos se bajó del coche y disparó contra los tres ocupantes de la furgoneta mientras el otro le esperaba dentro. El asesino regresó al coche después de tirotearles y huyó junto a su acompañante.

Las tres víctimas vivían en Santander. La mujer, que no estaba fichada, tenía 45 años y los hombres, T.R.F. e I.C.L., contaban con 55 y 43 años, respectivamente, y tenían antecedentes penales. La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Santoña, que se ocupa del caso, ha decretado el secreto del sumario, después de ordenar el levantamiento de los cadáveres. Los tres cuerpos fueron trasladados al tanatorio del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander.

El triple asesinato ha sido cometido en la avenida de Berria, en El Barrio de Piedrahita de Santoña, que es la carretera que da acceso a la prisión de El Dueso. La avenida ha sido cortada al tráfico durante toda la mañana, mientras los cuerpos eran sacados de la furgoneta y trasladados al hospital y la Guardia Civil recogía pruebas en el vehículo.

El suceso ha atraído a algunos vecinos de la zona, que se han acercado hasta la avenida de Berria para presenciar el trabajo de la Guardia Civil desde ambos lados de los precintos que había colocado la Policía Local. Los curiosos especulaban sobre el suceso pero ninguno había oído disparos, ni siquiera un hombre que vive muy cerca de la cárcel y que ha explicado que había escuchado sirenas de ambulancia a primeras horas de esta mañana.

Aunque el muro que rodea el penal está muy cerca del escenario del triple crimen, las cámaras de El Dueso no han captado ninguna imagen, porque, según fuentes de la investigación, el lugar donde se han producido los hechos "se sale del perímetro". Tampoco tienen constancia de que los disparos hayan sido escuchados por alguno de los agentes de vigilancia del centro penitenciario.

Uno de los fallecidos cumplía condena por cuatro asesinatos

Una de las tres personas acribilladas a balazos, Tomás Ruiz Fernández, cumplía condena por cuatro homicidios cometidos en el barrio santanderino de Cueto y en Mogro en 1986, según han informado fuentes cercanas al caso.

Ruiz Fernández, de 55 años, más conocido como Tomasín, estaba recluido en El Dueso, tras haber sido condenado como autor de dos delitos de asesinato y otros dos de homicidio por la Audiencia de Cantabria a penas que sumaban 88 años de prisión. Tomasín estaba fuera de la prisión de Santoña gracias a un permiso, pero no había regresado en el plazo establecido.

En el suceso perdieron la vida junto a él un varón cuyas iniciales son I.C.L., de 43 años, con antecedentes penales, y una mujer, M.J.F.P., de 45, sin antecedente alguno.

Ruiz Fernández cometió los dos primeros asesinatos por los que fue condenado el 2 de febrero de 1986: la prostituta María Violeta Puente González, con la que estaba resentido, y un amigo de ésta, Sixto Franco. Ese día, Tomasín y Francisco José Hidalgo, Butati, recogieron en un coche a María Violeta y a Sixto, ambos heroinómanos, con el pretexto de llevarles a comprar droga y los condujeron hasta un descampado de Cueto, donde dispararon contra ellos, según relata la sentencia dictada por la Audiencia de Cantabria en 1989.

Al día siguiente, Tomasín y Butati se desplazaron en una furgoneta con Pedro Grande y Miguel Moreno a la localidad de Mogro. Una vez allí, sin que consten las circunstancias, Tomasín disparó contra Pedro y Miguel y, con la ayuda de Butati, quemó la furgoneta con los dos cadáveres dentro.

Tomás Ruiz Fernández fue detenido dos meses más tarde en un bar de Laredo, después de haber amenazado a su propietario y a varios clientes con un revólver, porque le habían echado del establecimiento. Según relataron entonces los testigos, el arma se le encasquilló y fue reducido por los propios clientes del bar.

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