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Cuando Hollywood traía la Navidad debajo del brazo

  • De Liza Minnelli, en 1977, a Gwyneth Paltrow, la tradición de Freixenet se altera ahora.

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Han sido 30 famosos, o grupos de celebrities, que se han ido turnando cada Navidad para felicitarla entre chicas de mallas doradas, cosquilleos y  lentejuelas.  Hasta ahora sólo Penélope Cruz había repetido honores, pero en anuncios diferentes, 1994, tras el oscar de Belle epoque, con sus compañeros; y en 2001, a solas. Ahora será también Gemma Mengual y el premiado equipo de natación sincronizada quienes por segundo año se asomen a sonreír entre copas de cava. Freixenet, la marca que tomó el camino más glamouroso para brindar por el nuevo año, asume una campaña de contención y sólo replanteará el dorado spot del pasado año.  Un síntoma de que esta crisis va en serio. Y aún más en la televisión.

Pero en un año más complicado, 1977, fue cuando la firma catalana decidió fichar a su primera estrella para anunciar la botella esmerilada. Liza Minnelli, que había iniciado el declive tras triunfar por todo lo alto con Cabaret, deseaba “feliss Navidadd” a unos españoles impresionados con el gesto (poco después Sofía Loren la liaba al  venir a rodar su anuncio de pastas Gallo).  Eran tiempos en los que las estrellas no traspasaban los Pirineos. 

En 1980 Freixenet ya instituyó en costumbre esa presencia estelar, con la olvidada Sidney Rome y  la malograda Margaux Hemingway, para dar paso después a un Gene Kelly, recién llegado de Xanadú, que se movía ya muy poco. Desde Las Vegas Ann Margret dio paso a la Navidad del 82 junto a Norma Duval, que lo hacía desde el Folies Bergère parisino, como pionera de los españoles que, más o menos, triunfaban fuera, lo que entonces era una noticia excepcional. Llegarían entonces Plácido Domingo (84), con la Obregón; José Carreras (88); Inés Sastre (90), con el infortunado superman Christopher Reeve; Antonio Banderas (92) o Paz Vega (03).  Martin Scorsese ya fue la apoteosis, en un cortometraje tan carísimo como malo. Yen esas, nadando con el cava al cuello, llegó la gran crisis.

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