Entrevista al coordinador de Bildu

El evitable berenjenal de tener a Arnaldo Otegi en TVE

  • La emisión fue en el Canal 24 Horas, con 37 minutos de entrevista, en el que Marc Sala escenificó todo su distanciamiento y frialdad

Arnaldo Otegi durante la entrevista, en una imagen captada en 'Los desayunos' Arnaldo Otegi durante la entrevista, en una imagen captada en 'Los desayunos'

Arnaldo Otegi durante la entrevista, en una imagen captada en 'Los desayunos' / RTVE

La cadena pública, pues sí, abrió la puerta a Arnaldo Otegi y el coordinador general de Bildu gozó de 37 minutos en directo más una tertulia añadida sobre su (exasperante) intervención.

Ha sido un gesto de generosidad, de profesionalidad periodística, de la RTVE de Rosa María Mateo (a la que han pedido, una vez más que dimita). Una intención que despierta la lógica indignación, pero la aparición ha distado mucho del masaje o de tener complacencia hacia el invitado. Un espectador demócrata no ha podido percibir falta de decoro en las palabras hacia el dirigente proetarra en la noche de este miércoles.

En todo momento el conductor de La noche en 24 Horas, Marc Sala, ha mostrado su distancia (efectivamente distaban 500 kilómetros entre Torrespaña y Bilbao), su frialdad, en una comparecencia que tenía más de compromiso político que de interés informativo real.

Si había que cumplir un determinado requerimiento del presidente del Gobierno, RTVE lo ha acatado (aunque esa no sea su misión); y si había que atender una intención de pluralismo, la cadena pública lo ha resuelto de manera concisa. Digamos que ha sido un gesto de incómodo servicio público interesado.

No ha sido una exageración la presencia de Otegi en TVE. Ha sido una intervención en prime time, pero en el canal 24 Horas, que apenas sintoniza el 1% de la población, desde un plasma, en pantalla partida, y reemitido a las tantas por La 1. Poca consideración, cero empatía. La aparición ha sido en un canal especializado, donde es habitual que se le aluda, y se le ha recordado en todo momento su responsabilidad por su vínculo terrorista.

A un individuo como Otegi le sale sin querer su actitud chantajista, sus reproches tramposos y sus medias palabras cuando debería asumir sus responsabilidades reales. Más allá de sus evasiones dialécticas, su cinismo y su 'cansinismo' argumentario, fue una aparición de lo más convencional que sólo ha aportado más crispación que otra cosa.

TVE se ha expuesto excesivamente en una intervención que realmente era prescindible. En condiciones normales nos importa poco lo que diga y opine Otegi, en el contexto actual su aparición se asemeja a una visita que nos estorba y que hay tolerar. En los estatutos de la casa se cita que no se puede dar pábulo a fuerzas vinculadas al terrorismo aunque por fortuna, a día de hoy, ETA ya sea historia.

La cadena pública no está para estos berenjenales aunque sí está par dar voz a todos, aunque sin excederse en protagonismos por parte de posturas contra la democracia y el Estado en sí.

Marc Sala, casi bufando de su tensión envarada, le despidió así: “que pase una buena noche”, mínima cortesía para un tipo que no merece más.

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