La Maestranza | Decimoctavo festejo del abono de la temporada en Sevilla Festejo anodino y sin trofeos

  • La terna, todavía falta de recursos, compuesta por Aquilino Girón, Parrita y Pablo Páez se marcha de vacío ante un encierro de Soto de la Fuente, deslucido en su conjunto

ablo Páez, en una verónica al tercer novillo de la noche. ablo Páez, en una verónica al tercer novillo de la noche.

ablo Páez, en una verónica al tercer novillo de la noche. / Juan Carlos Muñoz

La Maestranza celebró ayer su decimoctavo festejo del abono de la temporada con la tercera novillada del abono, en horario nocturno y con menos de media entrada del aforo cubierto. El espectáculo arrojó un pobre balance en el que la terna compuesta por Aquilino Girón, Cristóbal Ramos Parrita y Pablo Páez, que evidenció bastantes lagunas, se marchó de vacío tras lidiar una novillada de Soto de la Fuente, en su conjunto deslucida.

El granadino Aquilino Girón, nacido en Baza, que ya debutó con picadores en la plaza sevillana el año pasado, estuvo muy dispuesto. Ante el noble, pero flojísimo primero, al que recibió con una larga cambiada de rodillas en los tercios, realizó una labor correcta, que inició con unos estatuarios en los medios, pero que careció de emoción por la falta de transmisión del astado.

Con el cuarto, sin clase, que en la muleta a veces se paraba y otras se revolvía y que se rajó, Girón volvió a demostrar su disposición al recibirlo con una larga cambiada de rodillas frente a toriles; siendo desarmado cuando lanceaba. En los medios, comenzó también de hinojos en una tanda diestra. Faena desigual, con un desarme intercalado y una cogida sin consecuencias para continuar muleteando y matar de estocada.

El murciano Cristóbal Ramos 'Parrita' se presentó con picadores en el coso del Arenal, donde resultó cogido el pasado 12 de julio en un festejo de promoción. El torero brindó su primera labor al cirujano-jefe de la enfermería de la plaza, Octavio Mulet. El novillo, altote, que topaba en varas y huía, derribando al piquero que hacía puerta, se refugió en tablas en banderillas y en la muleta. Parrita intentó un trasteo ante el manso del que desistió pronto, siendo cogido al entrar a matar en el segundo envite a cambio de una estocada. Dio un mitin con el verduguillo.

Ante el noblón quinto, con escaso recorrido, la labor de Parrita tampoco despertó expectación; viviéndose un susto cuando tropezó y cayó delante de la cara del novillo sin que, afortunadamente, fuera cogido.

El rondeño Pablo Páez, alumno de la Escuela taurina de Sevilla, se presentó con picadores en el coso del Baratillo. El año pasado alcanzó la final dentro del ciclo de Nuevos Valores de la Tauromaquia celebrado en la plaza sevillana. Al igual que sus compañeros, todavía se le vio la bisoñez. Logró lo mejor de la noche con el capote ante el tercero, en un recibo vibrante a la verónica con el novillo con más brío de salida y que cumplió en varas. El astado, manejable, tuvo un buen pitón derecho y Sáez consiguió algunas tandas diestras con entidad, destacando también con la zurda, con algunos buenos pases y ayudados.

Con el sexto, un novillo que se frenaba, con parte del público abandonando la plaza, Pablo Páez se entregó en un trasteo que no caló en los tendidos y tampoco estuvo acertado con los aceros.

En definitiva, una terna todavía falta de recursos a la que le vino grande la novillada de Soto de la Fuente, en conjunto deslucida y que arrojó como balance seis silencios, seis.

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