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Alegría con amargura

  • El Unicaja somete al Maccabi y se queda a dos victorias del Top 8

  • Tras superar con holgura en los dos partidos a los israelíes quedan un punto de frustración porque el equipo merece más

Nedovic coloca un monumental tapón a Parakhouski. Nedovic coloca un monumental tapón a Parakhouski.

Nedovic coloca un monumental tapón a Parakhouski. / reportaje gráfico: javier albiñana

Los 80 minutos jugados contra el Maccabi dejan una paradójica enseñanza para el Unicaja. Es mejor que el gigante macabeo, que conoció mejores días pero que no deja de lucir un escudo que impone e intimida. Venció el equipo malagueño en una notable segunda mitad (83-69) con suficiencia. Persiste en la pelea por colocarse en el Top 8. Está difícil, pero es posible. Seis jornadas por jugar y el límite está a dos triunfos y el average ganado (2-0 contra los israelíes, octavos). La otra parte del silogismo es que, mientras se paladea un triunfo ante el campeón de Europa que mejor se le da al Unicaja, queda un amargor en el sorbo. Este equipo vale ese cotizado Top 8, ha podido tenerlo si no se hubieran escapado tantas victorias apretadas. Con un porcentaje más lógico dormiría hoy ahí.

Mientras haya esperanza, no obstante, hay que batallar. En el partido 302 de Joan Plaza, su equipo le hizo un buen regalo. El primer tiempo fue mejorable, no encontró continuidad el Unicaja acciones concatenadas en los dos lados de la pista para dominar a un rival anárquico que ha sido inferior durante el doble duelo a los malagueños. La pareja de bases, Jackson y Cole, completó un mal partido y ahí empezó a decantarse el duelo. Díaz, sólido, y McCallum, brillante en un contexto ideal para él por ritmo y carancterísticas rivales, gobernaron el encuentro pese a que costó centrarse y ponerse serio.

El Unicaja ha superado al equipo macabeo por 25 puntos trs 80 minutos

Sigue el Unicaja en la línea de los últimos meses. Plaza, que ya reconoce abiertamente que quiere prolongar su proyecto en Málaga, se encontró ayer con una ovación de gala cuando rebasó al mejor entrenador de la historia del club, Sergio Scariolo, en número de partidos. Es leyenda ya del Unicaja el técnico catalán y el club le ha honrado a la altura durante esta semana. La sintonía es buena tras cuatro años y medio juntos y se van poniendo las bases para una temporada buena. Lo será en todo caso si se regresa a la Euroliga. El equipo valía más que los cuartos de final de Copa y vale el Top 8. Puede cristalizar en la Liga el trabajo realizado, ahí se dirige ahora la mirada. Pero, mientras, la Euroliga deja oportunidades de subir el nivel cada semana. Tanto partido impide entrenar en profundidad y con dureza, como le gusta a Plaza. Pero permite medir cada semana las fuerzas. Y crecer.

Por juego, ya decíamos, el Maccabi es menos que el Unicaja. Es un equipo con carencias defensivas serias. Diseñado para correr y para atacar con vértigo. Pero no domina en su zona como debiera para realizar ese juego. Mete poco desde fuera, pero el Unicaja tardó en cogerle el hilo. Recibió más puntos en contraataque y transición tras 15 minutos que en muchos encuentros completos de la temporada. La impresión era que en cuanto los de Plaza estuvieran más solventes, como acostumbran, podían hacer camino. Una canasta de Waczynski daba ventaja al final del primer cuarto (23-19), pero el Maccabi repelía con varias canastas fáciles (25-31). McCallum era un buen antídoto para los bases rivales. Ha jugado contra Cole y Jackson en la NBA y la G-League. Con las riendas sueltas se ve qué tipo de jugador es con contexto favorable. ¿Vale para una temporada entera como referencia? Tendría que demostrarlo de aquí al final. Un robo suyo permitía al Unicaja dominar al descanso (42-41).

Tras el paso por el vestuario y varios minutos de caos, el Unicaja cogió los mandos del encuentro. Se puso serio en defensa, hasta Nedovic y McCallum taponaron a Parakhouski, gigante que sacaban más de 20 centímetros a los exteriores malagueños. Fue tensando el partido el Unicaja, siempre ya con el duelo a favor. Coqueteaba con los 10 puntos de renta. McCallum volaba, Nedovic metía y Augustine rebañaba. Buen partido de Milosavljevic y, como siempre, solvencia asegurada con Brooks y Suárez al lado del pívot. DiBartolomeo, no obstante, recortaba al final del tercer cuarto.

Pero el partido era del Unicaja. No llegaba a exigirle lo necesario el equipo israelí, apoyado por 100 ruidosos seguidores que conocieron a equipos mejores que el actual. McCallum se retiraba ovacionado, Nedovic se divertía y el Unicaja metía contraataques y transiciones para sacar adelante un partido que deja el citado regusto amargo. Está a dos victorias de un bloque al que ha superado por 25 puntos de diferencia en 80 minutos. Está a tiempo de pelear por el play off el Unicaja. La pena es que podía estar muy cerca de asegurarlo. El nivel lo tiene. Faltó algo de baloncesto en los minutos finales otros días.

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