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Confluencia de caminos

  • El momento de la carrera del grueso de la plantilla casa con el objetivo del club, dar un paso más

  • Los fichajes, buen ejemplo de este fenómeno

Kyle Wiltjer y Brian Roberts, en una sesión de pretemporada en el Carpena. Kyle Wiltjer y Brian Roberts, en una sesión de pretemporada en el Carpena.

Kyle Wiltjer y Brian Roberts, en una sesión de pretemporada en el Carpena. / jesús mérida

Mañana se pone por primera vez bajo el foco en Guadalajara un nuevo proyecto del Unicaja. Tras un quinquenio con Joan Plaza en la banda del Carpena, Luis Casimiro retoma una página que dejó abierta. Nuevos aires para un club que en los pasos dados este verano evidencia una filosofía de crecimiento, con el fin de recuperar el sitio en la Liga Endesa y en Europa. El regreso a la Eurocup debe entenderse como el impulso para volver al primer vagón continental, donde fue un fijo desde el principio de siglo.

Una ambición que se plasma en la plantilla diseñada. Un roster de 12 jugadores, con los que también entrenará Morgan Stilma, donde el grueso se encuentra en un momento de crecimiento de su carrera. Un contexto donde dar un salto al siguiente nivel, una correcta sintonía con el objetivo de la entidad de Los Guindos.

Las incorporaciones parecen buen espejo de ello. Jaime Fernández, un verano después de salir de la falda del Estudiantes, descolló en Andorra, un neófito viajando por Europa. Su proyección le condujo a Málaga, donde el contexto da un giro de tuerca en el plano de la exigencia. Senda contraria discurre Wiltjer, que busca protagonismo en el Unicaja. Tras su primera experiencia fuera de Estados Unidos en El Pireo, su deseo ahora es recuperar el baloncesto que prometía en Gonzaga a la vera de Domas Sabonis. El que ansía cruzar el charco es Lessort, al que los Sixers vigilan de cerca -tienen sus derechos en la NBA-. El galo quiere minutos para continuar una progresión esperanzadora en un lugar que le asegure protagonismo, aunque sea en un escalón inferior. Algunas respuestas a aficionados por redes sociales dan alcance del deseo con el que desembarca.

De los que continúan, de igual forma, el camino de la mayoría confluye con el de la entidad. El ejemplo más claro es el de Milosavljevic, que quiere recuperar la versión que encandiló en el Alba de Berlín. Waczynski debe consolidarse como una fuente de anotación sólida tras la salida de Nedovic y Díez debe confirmar lo que promete.

Más galones tendrá Shermadini, que saboreó escenarios donde el listón baila altísimo, aunque no llegó a afianzarse. Con Casimiro debe ser el faro por dentro. Pista tendrá Okouo, algo estancado en el pasado reciente. Sin vinculación más allá de junio, lo suyo es una prueba de fuego.

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