españa-bielorrusia | La crónica Espíritu de Benahavís

  • La España de las ventanas, que empezó a forjarse en tierras malagueñas, cierra de manera brillante su primera fase de aproximación al Mundial con una victoria en el Carpena

Fran Vázquez celebra una canasta durante el partido.

Fran Vázquez celebra una canasta durante el partido. / fotos: álvaro cabrera

España lacró en Málaga una excepcional primera fase de clasificación para el Mundial de China'19 (80-60). En noviembre había una preocupación seria en la FEB porque se dudaba de cómo podría construirse un equipo sin los 15 mejores jugadores del país. Una visión de Sergio Scariolo puso el tren sobre las vías. Escogió un lugar malagueño, Benahavís, para con paciencia de orfebre empezar a encajar piezas, al difícil proceso de crear química e instalar conceptos.

El trabajo del italiano de Málaga, con su guardia pretoriana también con ADN malagueño, ha sido encomiable. Evidentemente, aplausos para unos jugadores que no rehuyeron a un marrón y que se pusieron el mono de trabajo y arrimaron el hombro. Por ejemplo, un Fran Vázquez que se emocionaba en la sala de prensa al recordar ese proceso con su hijo Aitor en sus brazos. Ha dado una cuota de gloria a veteranos como el propio Fran, a un jugador ya maduro como Colom que no ha podido jugar un gran campeonato por la altísima calidad de bases en España y a una interesante generación menor de 25 años (Paulí, Saiz, Fernández, Vicedo...) en la que asoma la cabeza un Alberto Díaz que se puso rápido en la foto y deberá ser pieza clave en la segunda parte de la clasificación. Con seis victorias en seis partidos, dos o tres más deberían valer para asegurar el pase en los seis duelos que quedan contra Letonia, Ucrania y Turquía.

6-0Balance. España sale invicta del primera tramo de clasificación al Mundial de China

En el Carpena compareció el mismo equipo ejemplar que ha colocado a la selección a las puertas de China. Intensidad, solidaridad y, no hay que olvidarlo, buen baloncesto. Un equipo que no es el mejor posible pero que ha ofrecido en cada encuentro de esta clasificación una lección de dignidad. Bielorrusia fue la última víctima en este camino. No tiene grandes nombres ni un gran equipo, pero ha sido el equipo que más ha hecho sufrir a España en estos seis partidos.

No hubo una gran entrada en el Carpena, sólo 6.123 personas, pero sí un ambiente animoso. La competencia del fútbol es imbatible y que coincida un partido de España en un Mundial con prórroga y penaltis perjudicó. Un domingo 1 de julio hay más alternativas de ocio, pero no hubo sensación de que el Carpena estuviera desangelado. Los decibelios aumentaron cuando Alberto Díaz metía una canasta. Tuvo minutaje de segundo base el malagueño, que la próxima temporada debe ser una pieza importante para Scariolo (o quien esté si decide irse y no puede compatibilizar) en la segunda parte de esta clasificación. Las plazas para China estarán muy caras, pero siempre el malagueño siempre supera retos. Fran Vázquez se sumó también a la fiesta y recibió los parabienes del público.

El desarrollo del partido no tuvo demasiada historia. Se peleó el primer cuarto, con algún momento de Bielorrusia bueno, pero desde el 19-15 de los primeros 10 minutos ya no hubo alternancia en el marcador. La capacidad atlética de este equipo ha aumentado con Juancho Hernangómez y Alberto Abalde. Y ese núcleo interesante de menores de 25 años levanta la mano para relevo de jugadores de rol más secundario en la selección. Al descanso se llegó con 38-28 y la diferencia fue creciendo conforme pasaban los minutos. Reparto de protagonismo, debut de Darío Brizuela y fiesta completa aunque Bielorrusia consiguiera recortar después de superarse los 20 puntos de renta.

Scariolo expuso su obra más de autor con esta selección en un escenario que le idolatra. Con sus ayudantes malagueños, Paco Aurioles y Ángel Sánchez-Cañete, ha colocado a España a pocas victorias de un billete para China, que a su vez es el salvoconducto para ir a los Juegos Olímpicos de Tokyo. En noviembre pasado había muchas dudas y en juego estaba buena parte del futuro económico de la Federación Española, que necesita de un primer equipo potente para tirar de patrocinadores que sustenten toda la estructura. Scariolo recurrió a ese trabajo previo para encarrilar la clasificación. El partido derivó más hacia una exhibición en los minutos finales, ya sin presión y con el público desenfadado. Acaba el baloncesto en esta temporada y será el primer verano sin una gran competición por medio. El Carpena cerró sus puertas para el baloncesto de competición hasta que en octubre regrese el Unicaja. Uno de los que estará será Alberto Díaz, que se bautizó en este periplo con la selección española absoluta y da el nivel.

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