REsultado y crónica del Lenovo Tenerife-Unicaja Un Unicaja fantasmagórico (79-61)

  • El Unicaja exhibe su inferioridad ante un rival tremendamente superior en todos los aspectos del juego y que recuerda la progresiva bajada malagueña en el escalafón

Rubén Guerrero pelea por un rebote.

Rubén Guerrero pelea por un rebote. / ACB Photo / E. Cobos

El Lenovo Tenerife es hoy un equipo, va camino de un club también, superior al Unicaja. Es esa clase media que pega codazos para subir en el escalafón del baloncesto español, donde el conjunto malagueño va despeñándose y viendo cómo le adelantan otros. La realidad es que ser octavo y jugar el play off por el título sería un buen resultado esta temporada en la coyuntura que se está. Síntoma inequívoco de cómo se hacen las cosas. Se conserva cierto peso como entidad, la Euroliga no quiere perderle del radar y le invita a tener una licencia para la Eurocup (hasta hace un lustro, y durante 10, se tenía en la Euroliga). Pero la realidad es que, salvo chispazos cada vez más discontinuos, el Unicaja sigue en caída. Una derrota dolorosa que ya casi ni duele (79-61).

El Lenovo es una máquina de jugar bien al baloncesto, sólo ha perdido seis partidos (el Unicaja, 15). Lo demostró bien desde el principio, dejando claro quién mandaba sobre el parqué. 13-2 de salida, con Fitipaldo haciendo un destrozo importante. Va cogiendo lo mejor de Marcelinho el charrúa. El 2x2 era imparable. Alberto Díaz se cargó rápido con dos faltas y Rubén Guerrero no parecía haber comprendido muy bien lo que tenía que hacer a tenor de las broncas de Katsikaris y alguna de sus propios compañeros.

La salida de Jaime Fernández atenuó algo la distancia, metió dos triples y robó un balón el madrileño para cambiar algo una dinámica que era destructiva. El partido se movía en torno a esos 10 puntos de ventaja, pero como una alambrada para los cajistas. Aparecía Bouteille, Thomas culminaba algún pase y la mejora defensiva le permitió al cuadro malagueño seguir en partido. Brizuela, el principal foco anotador, quedaba enmarañado en la defensa tinerfeña. Apenas metía dos puntos y tiraba tres veces a canasta en 14 minutos en pista. Le había defendido Jenkins, fichaje de calibre Euroliga para el tramo final de la temporada, símbolo de ambición aunque no pueda jugar en la Champions. Así, el 39-29 al descanso no era un mal resultado visto lo visto.

Una pérdida en saque de fondo tras un tiempo muerto, dos tiros libres fallados por Brizuela, un 30% en tiros de campo... Era insostenible para el Unicaja estar aún en partido, una calamidad, enmarañado por un Tenerife que juega de memoria, que negaba canastas fáciles, siempre había una ayuda. Y que en ataque juega con una sabiduría ejemplar.

Pronto se colocó con 20 puntos de ventaja el Lenovo (54-34) y el partido tuvo 15 minutos sin más historia que ver por cuántos puntos perdía el Unicaja. Una película ya vista otras veces, demasiadas, en esta temporada para olvidar, en esta era complicada para ser aficionado del Unicaja. Quien aguantara un domingo hasta casi las 23:00 horas para ver el encuentro es un verdadero aficionado. Una lástima que el club se haya empequeñecido tanto. Y que lo de Tenerife sea cada vez más normal.

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